Enraizados – 30 días con Dios para jóvenes – Libro 5
Día 26 — Los más pequeños

Capítulo 27 · 3 min de lectura · 3 min de escucha

Día 26 — Los más pequeños

«“Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí”… Y respondiendo el Rey, les dirá: “De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”.»

— Mateo 25:35–36, 40

Jesús contó una historia sobre el fin de los tiempos, cuando él volverá como Rey. Dijo que se volverá hacia algunas personas y les dirá: «Cuando tuve hambre, me disteis de comer. Cuando tuve sed, me disteis de beber. Cuando era forastero, me recibisteis. Cuando necesitaba ropa, me la disteis. Cuando estuve enfermo, me cuidasteis. Cuando estuve en la cárcel, me visitasteis».

Y esas personas se quedarán confundidas: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel?».

Entonces Jesús dirá algo asombroso: «En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis».

¿Quiénes son «estos más pequeños»? Son personas a las que el mundo a menudo no hace caso. Los pobres. Los que tienen hambre. Los enfermos. Los que están solos. Los forasteros y los refugiados. Los que están en la cárcel. Las personas que no te pueden devolver el favor.

Jesús dice que cuando ayudas a uno de ellos, lo estás ayudando a él. Jesús está tan unido a las personas que sufren que cuidar de ellas es cuidar de él.

Eso cambia nuestra manera de ver a la gente. El hombre sin hogar en la esquina de la calle. El niño que está solo en el colegio. El vecino enfermo. La familia que acaba de llegar de otro país y todavía no habla bien nuestro idioma. Jesús dice: Cuando los mires, mírame a mí.

Quizá pienses: Solo soy un niño. ¿Qué puedo hacer yo? ¡Más de lo que crees! Aquí tienes algunas ideas:

  • Ayuda a tu familia a preparar comidas o a donar alimentos a un banco de alimentos.
  • Dale parte de tu ropa o de tus juguetes a una familia que los necesite.
  • Haz tarjetas para niños que están en el hospital.
  • Visita a un vecino que esté solo, o a una persona mayor en una residencia.
  • Recibe bien a un niño nuevo que acaba de llegar a tu colegio.
  • Da parte de tu paga para ayudar a personas necesitadas.
  • Ora por las personas que están en la cárcel y por sus familias.

Servir a «estos más pequeños» no es una manera de ganarte el amor de Dios. Servimos porque él ya nos ha amado, cuando nosotros también estábamos necesitados.

Piénsalo: ¿Quiénes son «estos más pequeños» en tu comunidad? ¿Cómo podrías ayudar a uno de ellos?

Inténtalo: Habla con tu familia sobre una manera de ayudar juntos a personas necesitadas este mes, y haz un plan con ellos para llevarla a cabo.

Querido Jesús, gracias por preocuparte tanto por las personas que sufren y que están olvidadas. Ayúdame a verte en ellas. Muéstrame cómo puedo ayudar al que tiene hambre, al enfermo, al que está solo y al forastero. Todo lo que haga por ellos, quiero hacerlo por ti. En el nombre de Jesús, amén.

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