Enraizados – 30 días con Dios para jóvenes – Libro 5
Día 13 — Setenta veces siete

Capítulo 14 · 2 min de lectura · 3 min de escucha

Día 13 — Setenta veces siete

«Entonces Pedro, acercándose a él, le dijo: “Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?”. Jesús le dijo: “No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete”.»

— Mateo 18:21–22

Pedro creía que estaba siendo muy generoso. Algunos maestros de su época decían que había que perdonar a alguien tres veces. Así que Pedro lo multiplicó por dos y le sumó uno. «¿Hasta siete?». Seguramente esperaba que Jesús le dijera: «¡Vaya, Pedro, eso es increíble!».

Pero Jesús le dijo: «No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete».

Jesús no quería decir que contaras hasta setenta veces siete y luego dejaras de perdonar. Quería decir: Deja de contar. El perdón no debería tener límite.

Entonces Jesús contó una historia. Un siervo le debía a su rey una cantidad de dinero enorme, más de lo que podría devolver aunque viviera mil vidas. Cuando el rey estaba a punto de venderlo a él y a su familia, el siervo le suplicó que tuviera compasión. ¡Y el rey sintió compasión y le perdonó toda la deuda!

Pero luego ese mismo siervo salió y encontró a otro siervo que le debía una cantidad pequeña, solo el sueldo de unos meses. Lo agarró y le exigió que le pagara lo que le debía. Como el hombre no podía pagar, el primer siervo hizo que lo metieran en la cárcel.

Cuando el rey se enteró, se enfureció: «¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como también yo tuve misericordia de ti?».

¿Ves lo que quiere decir? Dios nos ha perdonado una deuda enorme. Cada pecado que hemos cometido, él lo perdonó por medio de Jesús. Comparado con eso, el mal que otros nos hacen es pequeño. Cuando recordamos cuánto se nos ha perdonado, se hace más fácil perdonar a los demás.

Perdonar no significa decir que lo que hizo esa persona estuvo bien. No significa fingir que no te dolió. Y no significa que tengas que volver a confiar en ella enseguida, ni dejar que te siga haciendo daño. Si alguien sigue haciéndote daño, díselo a un adulto de confianza.

Perdonar significa renunciar a la venganza. Significa dejar de llevar la cuenta de lo que te deben y entregarle todo el asunto a Dios. Es como el rey cuando perdonó la deuda.

Perdonar es difícil. Pero te hace libre. Guardar rencor es como cargar una mochila pesada a todas partes. El perdón te deja soltarla.

Piénsalo: ¿Por qué crees que recordar cuánto nos ha perdonado Dios nos ayuda a perdonar a los demás?

Inténtalo: ¿Hay alguien a quien no has perdonado? Cuéntaselo hoy a Dios, y pídele que te ayude a soltar esa deuda.

Querido Dios, gracias por perdonarme tanto. Ayúdame a perdonar a los demás como tú me has perdonado. Cuando alguien me haga daño, ayúdame a renunciar a la venganza y a entregártelo a ti. Líbrame de cargar con rencores. En el nombre de Jesús, amén.

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