Capítulo 28 · 2 min de lectura · 3 min de escucha
Día 27 — Alas como las águilas
«Pero los que esperan al Señor tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.»
— Isaías 40:31
¿Alguna vez has visto volar un águila? La mayoría de los pájaros tienen que aletear y aletear para mantenerse en el aire. Pero las águilas pueden planear muy alto en el cielo, a veces durante mucho tiempo, casi sin mover las alas. ¿Cómo lo hacen? Buscan corrientes de aire caliente que suben, llamadas térmicas, y dejan que el aire las lleve más y más arriba. No tienen que esforzarse. Solo extienden las alas y descansan sobre el viento.
Isaías dice que las personas que confían en Dios son así.
A veces te sientes cansado. No solo cansado de sueño, sino cansado por dentro. Cansado de esforzarte tanto. Cansado de una situación que parece que nunca cambia. Cansado de ser valiente. Tal vez estás cansado de un problema en la escuela, o de un tiempo difícil en casa, o de una enfermedad que no se va.
Isaías escribió a personas que se sentían exactamente así. El pueblo de Dios había pasado por un tiempo largo y difícil, y estaban agotados. Por eso Dios les dio esta promesa.
Mira quién recibe las fuerzas: «los que esperan al Señor». Esperar al Señor significa confiar en él, depender de él y buscar su ayuda, en lugar de intentar hacerlo todo con tus propias fuerzas. Es como el águila que extiende las alas y deja que el viento la lleve.
Y mira lo que Dios promete:
- «Tendrán nuevas fuerzas». Dios te da energía nueva, como cuando se recarga una batería.
- «Levantarán alas como las águilas». A veces Dios te eleva muy por encima de tus problemas.
- «Correrán, y no se cansarán». A veces te da fuerzas para seguir adelante a toda velocidad.
- «Caminarán, y no se fatigarán». Y a veces, en los días más difíciles, te da las fuerzas justas para dar el siguiente paso.
Las tres cosas son regalos de Dios. Algunos días volarás alto. Algunos días correrás. Y algunos días solo caminarás, paso a paso. Pero Dios promete que no te fatigarás.
Piénsalo: ¿Hay algo en tu vida en este momento que te esté haciendo sentir cansado por dentro?
Inténtalo: Toma hoy unos minutos de silencio para «esperar al Señor». Quédate quieto, dile a Dios que estás cansado y pídele que te dé nuevas fuerzas.
Querido Dios, a veces me siento cansado y agotado. Gracias por prometer que me darás nuevas fuerzas cuando espero en ti. Ayúdame a dejar de intentar hacerlo todo por mi cuenta y a descansar en ti, como un águila que descansa sobre el viento. En el nombre de Jesús, amén.
Capítulo 28 completado
Día 27 — Alas como las águilas