Enraizados – 30 días con Dios para jóvenes – Libro 4
Día 21 — Escudo, yelmo y espada

Capítulo 22 · 3 min de lectura · 3 min de escucha

Día 21 — Escudo, yelmo y espada

«Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.»

— Efesios 6:16–17

Hoy vamos a ver las tres últimas piezas de la armadura de Dios.

El escudo de la fe. Los soldados romanos llevaban escudos grandes y altos, casi tan altos como una persona. Antes de una batalla, empapaban sus escudos en agua. ¿Por qué? ¡Porque los enemigos disparaban flechas encendidas! Cuando una flecha en llamas chocaba contra un escudo mojado, el fuego se apagaba.

El diablo también nos lanza «dardos de fuego». Dardos de duda: ¿De verdad le importas a Dios? Dardos de miedo: Va a pasar algo terrible. Dardos de tentación: Hazlo y ya, va a ser divertido. Dardos de acusación: No vales nada.

La fe es nuestro escudo. Fe significa confiar en Dios y creer lo que él dice. Cuando llega un dardo de fuego, levantas tu escudo: Confío en Dios. Creo en sus promesas. Y el fuego se apaga.

El yelmo de la salvación. Un yelmo, o casco, protege tu cabeza, y en tu cabeza es donde están tus pensamientos. Al diablo le encanta atacar nuestros pensamientos. El yelmo de la salvación nos recuerda que le pertenecemos a Jesús. Somos salvos, perdonados y estamos seguros en él para siempre. Saber eso protege tu mente del miedo y la duda.

La espada del Espíritu. Es la única pieza de la armadura para atacar, no solo para defenderse. Y Pablo nos dice exactamente qué es: «la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios».

¿Te acuerdas de cuando Jesús fue tentado en el desierto? Cada vez que el diablo lo tentaba, Jesús respondía con la Escritura: «Escrito está…». ¡Eso es usar la espada del Espíritu! Cuantos más versículos de la Biblia conoces, más afilada está tu espada.

Y justo después de la armadura, Pablo añade una cosa más: «orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu» (Efesios 6:18). La oración es la forma en que un soldado se mantiene en contacto con su comandante. Es como la radio que te conecta con el cuartel general.

¡Ahora tu armadura está completa! Cinturón, coraza, calzado, escudo, yelmo y espada, más la oración para mantenerte conectado con Dios.

Piénsalo: ¿Qué «dardos de fuego» les lanza el diablo a los chicos de tu edad? ¿Cómo podría apagarlos el escudo de la fe?

Inténtalo: Termina de ponerles nombre a las piezas de tu soldado. Luego, mañana por la mañana, mientras te vistes, «ponte» en oración cada pieza de la armadura.

Querido Dios, gracias por el escudo de la fe, el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es tu Palabra. Ayúdame a levantar mi escudo cuando el diablo ataque, a proteger mi mente con la verdad de que soy salvo, y a aprender tu Palabra para poder usarla. Ayúdame a orar en todo tiempo. En el nombre de Jesús, amén.

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