Capítulo 10 · 2 min de lectura · 3 min de escucha
Día 9 — Jesús lloró
«Jesús lloró.»
— Juan 11:35
«Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu.»
— Salmo 34:18
«Jesús lloró» es el versículo más corto de la Biblia. Solo dos palabras. Pero esas dos palabras nos dicen algo enorme acerca de Dios.
Lázaro, un buen amigo de Jesús, había muerto. Cuando Jesús llegó, vio llorando a María, la hermana de Lázaro, y a todos sus amigos llorando con ella. Y Jesús también lloró.
Esto es lo asombroso: ¡Jesús sabía que, en solo unos minutos, iba a resucitar a Lázaro! Sabía que la tristeza estaba a punto de convertirse en alegría. Y aun así lloró. ¿Por qué? Porque amaba a sus amigos y sentía su dolor. No les metió prisa. No les dijo: «Anímense, no es para tanto». Estuvo triste con ellos.
Eso nos enseña algo importante: está bien estar triste.
A veces la gente piensa que los cristianos deberían estar siempre contentos, o que estar triste significa que no confías lo suficiente en Dios. Pero eso no es verdad. Jesús estuvo triste. David lloró mucho en los Salmos. La Biblia dice que hay «tiempo de llorar» (Eclesiastés 3:4).
Quizá tú estás triste ahora mismo. Quizá un amigo se mudó lejos, o se murió tu mascota, o tus padres están pasando por algo difícil. Quizá te sientes triste y ni siquiera sabes por qué. Eso también está bien.
Cuando estés triste, recuerda el Salmo 34:18: «Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón». Puede que sientas tu corazón roto, como si se hubiera hecho pedazos. Y justo entonces es cuando Dios se acerca. No se queda lejos hasta que te sientas mejor. Se acerca a ti en tu tristeza, igual que Jesús lo hizo con María.
No tienes que esconderle tus lágrimas a Dios. Puedes llorar delante de él, contarle cuánto te duele y pedirle que te abrace. Él te entiende. Él también ha llorado.
Y si te sientes triste durante mucho tiempo, o si la tristeza te pesa demasiado, por favor díselo a tu papá o tu mamá, o a otro adulto de confianza. Muchas veces Dios nos consuela por medio de las personas que nos quieren.
Piénsalo: ¿Por qué crees que es importante que Jesús llorara, aunque sabía que Lázaro estaba a punto de volver a la vida?
Inténtalo: Si algo te pone triste, cuéntaselo hoy a Dios con sinceridad. También podrías escribirle una carta. Si conoces a alguien que está triste, quédate cerca de esa persona, como hizo Jesús.
Querido Jesús, gracias porque tú entiendes lo que es estar triste. Gracias porque te acercaste a las personas que sufrían, y también te acercas a mí. Cuando sienta mi corazón roto, ayúdame a recordar que estás cerca. En tu nombre, amén.
Capítulo 10 completado
Día 9 — Jesús lloró