Capítulo 20 · 2 min de lectura · 3 min de escucha
Día 19 — Respeto
«Honrad a todos. Amad la fraternidad. Temed a Dios. Honrad al rey.»
— 1 Pedro 2:17
¿Qué significa respetar a alguien? Significa tratarlo como alguien valioso. Se nota en cómo le hablas, en cómo lo escuchas y en cómo te portas con él. Le dice: Tú importas.
La lista de Pedro empieza con una palabra muy grande: «todos». No solo las personas que te caen bien. No solo las que son amables contigo. No solo las mayores o las más importantes. Todos merecen ser tratados con respeto, porque cada persona está hecha a imagen de Dios.
Eso incluye a:
- Tus padres. La Biblia nos dice que honremos a nuestro padre y a nuestra madre. Eso significa hablarles con cariño, obedecerles y ¡no poner los ojos en blanco!
- Maestros, entrenadores y líderes. Se esfuerzan mucho por ayudarte. Respetarlos significa escuchar, seguir las instrucciones y no contestarles mal.
- Las personas mayores. La Biblia dice que honremos a los ancianos. Han vivido mucho tiempo y a menudo tienen mucha sabiduría que compartir.
- Los niños de tu edad. Incluso los que son diferentes a ti, o esos a los que nadie parece querer.
- Las personas que te sirven. Quien trabaja en el comedor, el conductor del autobús, el conserje. Ellos también están hechos a imagen de Dios.
Después Pedro dice: «Honrad al rey». Esto es interesante: cuando Pedro escribió esto, el rey era el emperador romano, y no era amigo de los cristianos. Aun así, Pedro les dijo a los creyentes que lo respetaran. El respeto no depende de si alguien se lo merece. Depende de quién es Dios y de quién hizo a esa persona.
Respetar tampoco significa que tengas que estar de acuerdo con todos o hacer algo malo solo porque alguien te lo diga. Si alguien te pide alguna vez que hagas algo malo o peligroso, debes decir que no y contárselo a un adulto de confianza. Pero en la vida de cada día, el respeto es la manera en que Jesús quiere que tratemos a los demás.
Y fíjate en lo que hay justo en medio de la lista: «Temed a Dios». Eso significa respetar a Dios más que a nadie: honrarlo, obedecerlo y tomarlo en serio. Cuando respetamos a Dios, es más fácil respetar a las personas que él hizo.
Piénsalo: ¿Quién es alguien a quien te cuesta respetar? ¿Cómo sería «honrarlo» de todos modos?
Inténtalo: Muéstrale hoy respeto a alguien de una forma que no se espere. Dale las gracias a un maestro, al conductor del autobús o a quien trabaja en el comedor, y míralo a los ojos cuando lo hagas.
Querido Dios, gracias porque cada persona está hecha a tu imagen. Ayúdame a tratar a todos con respeto: a mis padres, a mis maestros, a las personas mayores, a otros niños y a las personas que me sirven. Y, sobre todo, ayúdame a honrarte a ti. En el nombre de Jesús, amén.
Capítulo 20 completado
Día 19 — Respeto