Capítulo 18 · 2 min de lectura · 3 min de escucha
Día 17 — El chisme
«El hombre perverso levanta contienda, y el chismoso aparta a los mejores amigos.»
— Proverbios 16:28
«El que anda en chismes descubre el secreto; mas el de espíritu fiel lo guarda.»
— Proverbios 11:13
Hay una vieja historia sobre un hombre que contó un rumor sobre su vecino. Más tarde se sintió mal y le preguntó a un maestro sabio cómo arreglarlo. El maestro le dijo: «Toma una almohada de plumas, sube a lo alto de la colina, ábrela y deja que el viento se lleve las plumas». El hombre lo hizo. Entonces el maestro le dijo: «Ahora ve y recoge cada una de esas plumas». El hombre respondió: «¡Eso es imposible! Han volado por todas partes». Y el maestro le dijo: «Lo mismo pasa con tus palabras. Una vez que salen, ya nunca puedes recogerlas todas».
Así es el chisme. Chismear es hablar de otras personas a sus espaldas, sobre todo contar cosas que no son amables, que son privadas o que quizá ni siquiera son verdad. Muchas veces empieza así: «¿Te enteraste de lo de…?» o «No se lo digas a nadie, pero…».
El chisme puede parecer emocionante. Saber un secreto puede hacerte sentir importante, como si formaras parte de algo. Pero Proverbios nos dice lo que de verdad hace el chisme: «aparta a los mejores amigos». Rompe la confianza, hiere los sentimientos y separa a los amigos. Quizá hasta lo has visto pasar en tu escuela.
El segundo versículo nos muestra lo contrario: «el de espíritu fiel lo guarda». Lo que guarda es un secreto: algo que alguien te contó en privado. Un amigo fiel no va contándoselo a todo el mundo.
Aquí tienes unas preguntas para hacerte antes de hablar de alguien que no está presente:
- ¿Es verdad?
- ¿Es amable?
- ¿Es necesario?
- ¿Lo diría si esa persona estuviera aquí delante?
Si la respuesta a cualquiera de ellas es no, guárdatelo para ti.
¿Y si alguien empieza a contarte un chisme a ti? Puedes cambiar de tema, alejarte o incluso decir algo amable sobre la persona de la que están hablando.
Una cosa importante: guardar un secreto no significa guardar secretos peligrosos. Si un amigo te cuenta que alguien le está haciendo daño, o que él mismo podría hacerse daño, siempre debes contárselo a un adulto de confianza. Eso no es chisme. Eso es amor.
Piénsalo: ¿Por qué crees que el chisme es tan tentador? ¿Cómo te sientes cuando alguien chismea sobre ti?
Inténtalo: La próxima vez que oigas un chisme, prueba una de estas cosas: cambia de tema, aléjate o di algo amable sobre esa persona.
Querido Dios, perdóname por las veces que he chismeado o he escuchado chismes. Ayúdame a ser un amigo fiel que sabe guardar un secreto. Antes de hablar de otros, ayúdame a preguntarme si es verdad, si es amable y si es necesario. Cuida mis amistades. En el nombre de Jesús, amén.
Capítulo 18 completado
Día 17 — El chisme