Enraizados – 30 días con Dios para jóvenes – Libro 3
Día 15 — Palabras que edifican

Capítulo 16 · 2 min de lectura · 3 min de escucha

Día 15 — Palabras que edifican

«Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.»

— Efesios 4:29

¿Alguna vez has visto cómo derriban un edificio? Una enorme bola de demolición se balancea colgada de una cadena y, ¡bum!, una pared que tardaron semanas en construir se derrumba en segundos. Derribar es rápido y fácil. Construir es lento y cuesta trabajo.

Las palabras pueden ser como una bola de demolición o como las herramientas de un constructor. Pablo dice que uses tus palabras para la «edificación», es decir, para construir.

Primero, Pablo dice: «Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca». Corrompida quiere decir podrida, como la fruta pasada o el pan con moho. Las palabras podridas son palabras que derriban a la gente: insultos, desprecios, bromas crueles, palabrotas, burlas. A veces la gente dice: «¡Solo era una broma!». Pero si una broma hace que alguien se sienta pequeño, sigue siendo una bola de demolición.

En cambio, Pablo dice que de tu boca salga solo «la que sea buena para la necesaria edificación». Las palabras que edifican hacen más fuertes a las personas. Son como ladrillos que añades a la pared de alguien. Por ejemplo:

  • «Te ha quedado genial».
  • «Me alegra que seas mi amigo».
  • «Tranquilo, la próxima vez te saldrá».
  • «¿Te ayudo?».
  • «Estoy orando por ti».

Fíjate en la palabra «necesaria». Los buenos constructores miran a su alrededor y se preguntan: ¿Quién necesita que lo edifiquen hoy? Quizá un amigo que está desanimado. Quizá tu mamá o tu papá después de un día largo. Quizá el niño al que siempre eligen el último.

Y mira la última parte: «a fin de dar gracia a los oyentes». La gracia es un regalo que no mereces. Tus palabras pueden ser un regalo para alguien, una amabilidad que no esperaba.

Esto también importa en internet. Es fácil escribir algo cruel en un comentario o en un chat de grupo, porque no ves la cara de la otra persona. Pero al otro lado de la pantalla hay una persona de verdad, hecha a la imagen de Dios.

Piénsalo: ¿Cuándo fue la última vez que alguien te edificó con sus palabras? ¿Cómo te hizo sentir?

Inténtalo: Di hoy por lo menos tres palabras que «edifiquen», a tres personas diferentes. Que sean concretas y verdaderas.

Querido Dios, perdóname por las veces que he usado mis palabras como una bola de demolición. Ayúdame a decir solo palabras que edifiquen a los demás. Muéstrame quién necesita ánimo hoy, y dame las palabras justas. Que mis palabras sean un regalo de gracia. En el nombre de Jesús, amén.

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