Capítulo 1 · 3 min de lectura · 4 min de escucha
Introducción: ¿Qué está creciendo en tu árbol?
¿Alguna vez has arrancado una manzana del árbol, o una fresa del huerto? Sabe mucho mejor que cualquier cosa de la tienda. Y fíjate en algo curioso: el árbol no gruñó ni se esforzó para hacer esa manzana. No lo intentó con todas sus fuerzas. Solo se quedó enraizado, absorbió agua y sol, y el fruto creció.
La Biblia dice que Dios quiere que tu vida también dé fruto. No manzanas ni fresas, sino algo mucho mejor:
«Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio; contra tales cosas no hay ley.»
— Gálatas 5:22–23
Así es como es Jesús. Y cuando le perteneces a él, su Espíritu Santo empieza a hacer crecer esas mismas cosas en ti.
Este es el secreto, y es lo más importante de todo este libro: no puedes dar fruto esforzándote más. Das fruto cuando te mantienes unido a Jesús. Jesús dijo: «Yo soy la vid, vosotros los pámpanos». Un pámpano (una rama) no hace uvas apretando. Las hace porque sigue pegado a la vid. Así que, cuando hablemos de amabilidad, paciencia, sinceridad y dominio propio, recuerda: esto no es una lista de reglas para ganarte el amor de Dios. Es una imagen de lo que Dios hace crecer en las personas a las que ya ama.
Qué hay en este libro
Este es el Libro 3 de Enraizados. (Si no has leído los Libros 1 y 2, ¡no pasa nada! Puedes empezar aquí mismo).
- Semanas 1 y 2 — El fruto del Espíritu. Amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio y humildad, uno por uno.
- Semana 3 — Las palabras. La lengua es pequeña, pero tiene mucho poder. Cómo usar tus palabras para edificar a otros y no para derribarlos.
- Semana 4 — Hábitos del corazón. Respeto, gratitud, trabajo duro, contentamiento, generosidad y cuidar tu corazón.
- Semana 5 — Puros y sabios. La sabiduría, los pensamientos limpios, lo que miras, quién eres cuando nadie te ve y lo que hace el orgullo.
Cómo funciona cada día
Cada día te llevará unos cinco a diez minutos y tiene cinco partes:
- El versículo. Un pasaje corto de la Biblia. Léelo despacio.
- La enseñanza. Lo que significa el versículo, con una historia o una imagen de la vida diaria.
- Piénsalo. Una pregunta para pensar a solas o hablar con alguien.
- Inténtalo. Una pequeña manera de practicar ese fruto hoy.
- La oración. Una oración para orar. ¡Añade también tus propias palabras!
Consejos para dar fruto
- Sé sincero. Algunos días leerás sobre un fruto y pensarás: No soy muy bueno en eso. ¡No pasa nada! Díselo a Dios. A él le encantan las oraciones sinceras.
- Elige una sola cosa. No puedes trabajar en todo a la vez. Cada semana, quédate con un «Inténtalo».
- Fíjate en el fruto de los demás. Cuando veas a alguien siendo paciente o amable, díselo. Animar a otros ayuda a todos a crecer.
- ¿Te saltaste un día? Simplemente sigue adelante. El fruto crece despacio. Y nosotros también.
El fruto no aparece de la noche a la mañana. Los manzanos tardan años en dar sus primeras manzanas. Pero estación tras estación, Dios está obrando en ti. Veamos qué hace crecer.
Para padres, abuelos y líderes
El Libro 3 de Enraizados trata sobre el carácter, pero está escrito para que el carácter siga enraizado en la gracia. Cada día lleva a los jóvenes lectores de 9 a 12 años de vuelta a Jesús y a la obra de su Espíritu, y no a la superación personal. Todas las citas de las Escrituras siguen la Reina-Valera, en español actual. La Semana 3, sobre las palabras, y el Día 27, sobre las pantallas, son especialmente buenos para conversar en familia. El Día 27 también anima a los lectores a contárselo a un adulto de confianza si ven en internet algo que les preocupa.
Capítulo 1 completado
Introducción: ¿Qué está creciendo en tu árbol?