Enraizados – 30 días con Dios para jóvenes – Libro 2
Día 18 — ¡Lázaro, ven fuera!

Capítulo 19 · 2 min de lectura · 3 min de escucha

Día 18 — ¡Lázaro, ven fuera!

«Jesús le dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?”.»

— Juan 11:25–26

Lázaro y sus hermanas, María y Marta, eran de los amigos más cercanos de Jesús. Cuando Lázaro se puso muy enfermo, sus hermanas le enviaron un mensaje a Jesús: «Señor, el que amas está enfermo». Estaban seguras de que Jesús vendría corriendo a sanarlo.

Pero Jesús esperó dos días más antes de ponerse en camino. Cuando llegó, Lázaro ya había muerto. Ya llevaba cuatro días en la tumba.

Marta salió corriendo al encuentro de Jesús y le dijo: «Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto». ¿Alguna vez te has sentido así? Dios, ¿dónde estabas? ¿Por qué no lo impediste?

Jesús le respondió con algunas de las palabras más asombrosas que dijo jamás: «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá».

Después María fue a ver a Jesús. Él la vio llorar, y también a los amigos que lloraban con ella. Y la Biblia dice: «Jesús lloró» (Juan 11:35). Es el versículo más corto de la Biblia, pero uno de los más importantes. Jesús sabía que estaba a punto de devolverle la vida a Lázaro, y aun así lloró. Estaba triste junto con sus amigos. A él le importaba su dolor.

Entonces Jesús les dijo que quitaran la piedra de la tumba. ¡A Marta le preocupaba que oliera fatal después de cuatro días! Pero Jesús oró, y luego gritó a gran voz: «¡Lázaro, ven fuera!».

Y Lázaro salió. ¡El hombre que había estado muerto salió caminando de la tumba, todavía envuelto en las vendas del entierro!

Esta historia nos muestra que Jesús es más poderoso que la misma muerte. La muerte es el único enemigo al que nadie puede vencer, pero Jesús la venció. Y él promete que todos los que creen en él vivirán para siempre, aunque su cuerpo muera. Para los que confían en Jesús, la muerte no es el final. Es como quedarse dormido y despertar con él.

También nos muestra que, cuando estamos tristes, Jesús no se limita a decirnos que nos animemos. Llora con nosotros.

Piénsalo: Jesús le preguntó a Marta: «¿Crees esto?». ¿Qué le responderías tú?

Inténtalo: Si conoces a alguien que está triste porque ha muerto una persona a la que quería, ora hoy por él. También podrías enviarle una nota cariñosa.

Querido Jesús, tú eres la resurrección y la vida. Gracias porque eres más fuerte que la muerte. Gracias porque te importa cuando estoy triste, y porque lloras conmigo. Te creo, y confío en que me darás una vida que nunca termina. En el nombre de Jesús, amén.

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