Enraizados – 30 días con Dios para jóvenes – Libro 1
Día 8 — Una promesa en la oscuridad

Capítulo 9 · 2 min de lectura · 3 min de escucha

Día 8 — Una promesa en la oscuridad

«Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado estará sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz».

— Isaías 9:6

¿Alguna vez has esperado algo que te prometieron? ¿Un viaje, una fiesta de cumpleaños o la visita de alguien a quien quieres? Esperar es difícil. Pero cuando sabes que la promesa va a cumplirse, tienes algo a lo que agarrarte.

Después de que el pecado rompió el mundo, Dios no dejó a la gente sin esperanza. Allí mismo, en el huerto, dio una pista de que algún día vendría un niño que aplastaría a la serpiente (puedes encontrarlo en Génesis 3:15). Y durante cientos de años, Dios fue añadiendo más y más a esa promesa por medio de sus profetas.

Isaías escribió el versículo de hoy unos 700 años antes de que naciera Jesús. Era un tiempo oscuro para el pueblo de Dios. Sus enemigos eran fuertes, y muchos de ellos se habían alejado de Dios. Unos versículos antes, Isaías los describe como «el pueblo que andaba en tinieblas». Pero Dios les dio una luz: la promesa de que nacería un niño muy especial.

Mira los nombres que tendría este niño:

  • Admirable Consejero. Un consejero da consejos. Este niño sería el guía más sabio de todos, uno en quien siempre podrías confiar.
  • Dios Fuerte. No sería un bebé cualquiera. ¡Sería Dios mismo!
  • Padre Eterno. Cuidaría de su pueblo para siempre, como un padre perfecto.
  • Príncipe de Paz. Traería paz entre las personas y Dios, y un día paz a todo el mundo.

¿Quién podría ser? Durante cientos de años, la gente se lo preguntó y esperó. Entonces, una noche en Belén, una joven llamada María tuvo un bebé. Su nombre era Jesús, y él era el niño que Dios había prometido desde el principio.

Dios siempre cumple sus promesas. A veces tenemos que esperar. Pero ni una sola de sus promesas ha fallado jamás, y ninguna fallará nunca.

Piénsalo: ¿Cuál de los cuatro nombres de Jesús en Isaías 9:6 significa más para ti ahora mismo? ¿Por qué?

Inténtalo: Escoge uno de los cuatro nombres y úsalo hoy en tu oración. Por ejemplo: «Jesús, mi Admirable Consejero, por favor guíame en…».

Querido Dios, gracias porque, aun cuando el mundo estaba a oscuras, diste una promesa de luz. Gracias porque Jesús es el Admirable Consejero, el Dios Fuerte, el Padre Eterno y el Príncipe de Paz. Gracias porque siempre cumples tus promesas. Ayúdame a confiar en ti mientras espero. En el nombre de Jesús, amén.

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