Capítulo 4 · 2 min de lectura · 3 min de escucha
Día 3 — Más grande que las estrellas
«Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas: él saca por cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará: tal es la grandeza de su fuerza y de su gran poder.»
— Isaías 40:26
En una noche despejada, lejos de las luces de la ciudad, puedes mirar hacia arriba y ver miles de estrellas. Pero eso es solo un pedacito de todas las que hay. Los científicos creen que en el universo hay más estrellas que granos de arena en todas las playas de la tierra. Es un número tan grande que ni siquiera podemos imaginarlo.
Ahora vuelve a leer Isaías 40:26. Dios no solo sabe cuántas estrellas hay. Él «a todas llama por sus nombres». ¡A cada una! Dios nunca ha olvidado una estrella, nunca ha perdido ninguna y nunca ha confundido una con otra. «Ninguna faltará.»
Eso nos dice algo sobre lo grande que es Dios. Es más grande que el cielo, más fuerte que el sol y más sabio que todos los científicos que han existido.
Pero aquí hay algo sorprendente. Isaías no escribió estas palabras solo para impresionar a la gente. Las escribió para personas que se sentían olvidadas. El pueblo de Dios estaba pasando por un momento difícil, y decían: «Dios no nos ve. No le importa lo que nos pase.» (Puedes leerlo en el versículo siguiente, Isaías 40:27.)
Así que Dios les dijo, más o menos: Mira hacia arriba. ¿Ves todas esas estrellas? Conozco a cada una por su nombre. ¿De verdad crees que podría olvidarme de ti?
A veces pensamos que Dios es demasiado grande para fijarse en nosotros. Con miles de millones de personas y todo un universo que dirigir, ¿por qué iba a importarle mi examen de mañana o el amigo que se está portando mal conmigo? Pero la grandeza de Dios no es la razón por la que no puede preocuparse por ti. Es la razón por la que sí puede. Un Dios que lleva la cuenta de cada estrella no tiene ningún problema para estar pendiente de ti.
No estás perdido entre la multitud. Dios sabe tu nombre.
Piénsalo: ¿Alguna vez has sentido que Dios estaba demasiado ocupado para fijarse en ti? ¿Cómo te ayuda Isaías 40:26 con ese sentimiento?
Inténtalo: Esta noche, sal afuera y mira las estrellas (o busca una foto del cielo de noche). Recuerda que el Dios que le puso nombre a cada una también sabe el tuyo.
Querido Dios, ¡qué grande eres! Hiciste cada estrella y a cada una la llamas por su nombre. Gracias porque nunca eres demasiado grande ni estás demasiado ocupado para preocuparte por mí. Cuando me sienta olvidado, ayúdame a recordar que sabes mi nombre. En el nombre de Jesús, amén.
Capítulo 4 completado
Día 3 — Más grande que las estrellas