Capítulo 28 · 2 min de lectura · 3 min de escucha
Día 27 — No solo escuches, ¡hazlo!
«Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno oye la palabra y no la pone por obra, este tal es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era.»
— Santiago 1:22–24
Imagina que te miras al espejo antes de ir a la escuela y ves un trozo enorme de espinaca pegado entre los dientes. ¿Te irías sin más y te olvidarías del asunto? ¡Claro que no! Lo importante de mirarte al espejo es arreglar lo que ves.
Santiago dice que la Biblia es como un espejo. Cuando la leemos, nos muestra cómo somos de verdad y lo que Dios quiere que hagamos. Pero si la leemos, asentimos con la cabeza y luego nos vamos sin cambiar nada, es como ver esa espinaca y dejarla ahí todo el día.
En estos últimos 26 días has aprendido mucho. Has aprendido que Dios es santo y lleno de amor. Has aprendido las buenas noticias sobre Jesús. Has aprendido quién eres en Cristo, cómo orar y por qué la Biblia es importante. ¡Eso es genial! Pero Santiago dice que saber no es suficiente. Dios quiere que hagamos lo que aprendemos.
Santiago incluso advierte que, si solo escuchas, te estás engañando a ti mismo. Podrías convencerte de que estás creciendo solo porque sabes muchos datos de la Biblia. Pero el crecimiento de verdad se nota en cómo vives.
Jesús también contó una historia sobre esto. Dijo que la persona que oye sus palabras y las pone en práctica es como un constructor prudente que edifica su casa sobre la roca firme. Cuando llega la tormenta, la casa sigue en pie.
Poner en práctica la Palabra de Dios no siempre es fácil. Puede significar perdonar a alguien que te hizo daño, decir la verdad cuando una mentira sería más fácil, ayudar en casa sin quejarte o ser amable con alguien que no le cae bien a nadie. Pero cada vez que obedeces, tus raíces crecen un poquito más hondo.
No tienes que hacerlo todo de una vez. Empieza solo con una cosa.
Piénsalo: De todo lo que has aprendido en este libro, ¿cuál es una cosa que sabes que Dios quiere que hagas, pero que todavía no has hecho?
Inténtalo: Elige una cosa de estos 27 días y hazla hoy. Luego cuéntale a alguien lo que hiciste.
Querido Dios, no quiero solo saber cosas sobre ti. Quiero obedecerte. Ayúdame a ser hacedor de tu Palabra, y no solo oidor. Muéstrame una cosa que pueda hacer hoy, y dame el valor para hacerla. En el nombre de Jesús, amén.
Capítulo 28 completado
Día 27 — No solo escuches, ¡hazlo!