Capítulo 27 · 2 min de lectura · 3 min de escucha
Día 26 — Guardar la Palabra de Dios
«¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. Con todo mi corazón te he buscado; no me dejes desviarme de tus mandamientos. En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.»
— Salmo 119:9–11
Fíjate en la pregunta con la que empiezan los versículos de hoy: «¿Con qué limpiará el joven su camino?». ¡Esa pregunta es para ti, seas chico o chica! ¿Cómo puede una persona joven vivir de una manera que agrade a Dios, sobre todo con tantas tentaciones a su alrededor?
Esta es la respuesta: «Con guardar tu palabra». Y después: «En mi corazón he guardado tus dichos».
Guardar la Palabra de Dios en tu corazón no significa esconderla de los demás. Significa almacenarla bien adentro de ti, como cuando pones un tesoro en un lugar seguro. Dicho de otra manera, significa memorizarla.
¿Por qué memorizar la Biblia? Porque no siempre vas a tener una en las manos. Cuando estás en una pijamada y alguien propone ver algo que sabes que no deberías ver, lo más probable es que no tengas una Biblia abierta. Cuando estás despierto de noche y tienes miedo, quizá no puedas buscar nada. Pero si has guardado la Palabra de Dios en tu corazón, siempre la llevas contigo.
Jesús hizo justamente esto. Cuando el diablo lo tentó en el desierto, Jesús no se puso a discutir. Cada vez, respondió citando las Escrituras: «Escrito está…». La Palabra de Dios era su arma, y también puede ser la tuya.
Aquí tienes algunos consejos para memorizar:
- Elige un versículo corto. Empieza con una o dos frases.
- Dilo en voz alta varias veces al día, junto con la cita.
- Escríbelo. Ponlo en una nota adhesiva, en el espejo del baño o detrás de la puerta de tu cuarto.
- Conviértelo en una canción. Muchos versículos son más fáciles de recordar con una melodía.
- Practica con alguien. Túrnate con tu papá, tu mamá o un amigo para decirlo en voz alta.
En este libro ya has conocido algunos versículos estupendos. ¿Cuántos recuerdas?
Piénsalo: ¿En qué momento te ayudaría más tener un versículo de la Biblia guardado en el corazón?
Inténtalo: Memoriza hoy el Salmo 119:11: «En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti». Luego díselo a alguien a la hora de la cena.
Querido Dios, gracias por tu Palabra. Ayúdame a guardarla en mi corazón, para que siempre esté conmigo. Cuando sienta la tentación, trae a mi mente el versículo adecuado. Con todo mi corazón quiero conocerte y seguirte. En el nombre de Jesús, amén.
Capítulo 27 completado
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