Capítulo 4 · 6 min de lectura

Orar en el Espíritu

No somos de este mundo, así que no nos regimos por sus normas. Por tanto, hablemos el idioma de nuestra ciudadanía: el idioma del Espíritu.

En primer lugar, el ser humano es esencialmente un espíritu que posee un alma y habita en un cuerpo físico. Cuando alguien confiesa con su boca que Jesús es el Señor y cree en su corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, esa persona será salva (Romanos 10:8-9). Ese ser humano queda entonces apartado de los demás. 2 Corintios 5:17 dice: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” Llega a ser una nueva criatura, un superhombre, un hombre con la vida de Dios, un hombre que jamás podrá estar en desventaja en la vida. Con esto, ahora está en el reino de Dios, y ese es el lugar al que pertenece. Por eso resulta vital que conozca el idioma del lugar de donde proviene, porque puede ayudarle a mantenerse al tanto de lo que sucede en el Reino.

¿Cómo puede uno conocer o aprender ese idioma?, quizás te preguntes.

A esta nueva criatura, este superhombre, se le da un idioma del espíritu recreado. Eso es hablar en otras lenguas. Algunas versiones de la Biblia lo expresan de otra manera y dicen que es el idioma de los ángeles. Este idioma no lo enseñan los hombres, sino que lo da Dios, de modo que los simples hombres no pueden entenderlo, porque es un idioma divino de Dios. ¿No es hermoso hablar el idioma que Dios conoce tan bien y del cual ni siquiera Satanás puede entender una sola palabra? Esto es orar en el Espíritu. ¡Qué maravilloso!

De nuevo, quizás te preguntes: ¿cómo puedo empezar a hablar este idioma, a hablar en otras lenguas? Una de las respuestas es orar a Dios pidiendo la llenura del Espíritu Santo, que se identifica con el hablar en lenguas, y al hacerlo, creer que Él ha respondido y comenzar a hablar en otras lenguas. Como se mencionó antes, no dudes. La otra respuesta es mediante la imposición de manos, como se ve en Hechos 19:6: “Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.”

Todavía podrían surgir otras preguntas: “¿Debe todo creyente hablar en lenguas, o es solo para los escogidos? ¿Qué sucede si no oramos en lenguas? ¿Acaso no tenemos el Espíritu Santo si no oramos en lenguas? ¿De qué sirve orar en lenguas?” Entremos de lleno en los detalles, ¿te parece?

¿Deben todos los creyentes hablar en lenguas?

Esta pregunta es como preguntar si uno debe comer. Uno puede comer o no, pero no comer durante un tiempo prolongado puede afectar negativamente al cuerpo.

Cuando Jesús se marchaba al cielo, dijo: “Y estas señales seguirán a los que creyeren: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán serpientes en las manos; y si bebieren cosa mortífera, no les dañará; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.” Marcos 16:17. Esto significa que hablar en lenguas no se limita a personas específicas; es para todos los que creen en el Señor Jesucristo. Nadie debe condenarlo ni decir que es solo para ciertos individuos. Puesto que tú eres espíritu y Dios también es espíritu, hablar el idioma del espíritu debería ser una prioridad.

Hablar en lenguas es una señal de que uno ha sido lleno del Espíritu. Los discípulos esperaban al Espíritu Santo el día de Pentecostés. Estaban unánimes.

Lenguas repartidas, como de fuego, se asentaron sobre cada uno de ellos. Observa Hechos 2:4: “Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.”

En el Antiguo Testamento, el Espíritu Santo venía sobre reyes, sacerdotes y jueces para que pudieran llevar a cabo la obra y enseñar al pueblo de Dios. Así que primero se posaba sobre ellos como lenguas de fuego. Después, los llenaba. Sin embargo, en el Nuevo Testamento, el Espíritu Santo mora en nosotros y nos hace su templo. Viene sobre ti para llenarte. La evidencia de que estás lleno del Espíritu Santo es la señal de hablar en lenguas. Estar con el Espíritu Santo y estar lleno del Espíritu Santo no son la misma cosa. Los que están llenos del Espíritu Santo hablan en otras lenguas. Por tanto, hablar en lenguas no es solo para los pastores, obispos y evangelistas; es para todos.

¿Por qué, entonces, deberías hablar en lenguas?

1. Te edifica. “El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.” 1 Corintios 14:4. Edificar significa construir, levantar y establecer. Judas 1:20 (AMP) dice: “Pero vosotros, amados, edificándoos sobre [el fundamento de] vuestra santísima fe [progresando continuamente, elevándoos como un edificio, cada vez más alto], orad en el Espíritu Santo.” Así que nos dice que nos edifiquemos en la santísima fe, orando en el Espíritu Santo. Así de importante es orar en lenguas. A medida que hablas en lenguas, eres edificado y te vuelves más grande que las circunstancias que enfrentas. Hermoso, ¿verdad?

¿Estás enfrentando un desafío o una situación que parece no tener solución? ¿Se trata de tu salud, tu familia, tu comunidad o la nación? Tienes el poder de producir cambios en todo lo que te concierne. Habla en lenguas, sigue hablando en lenguas, y los cambios se producirán.

¡Aleluya!

2. Hablar en lenguas te recarga. En el mismo libro de 1 Corintios, el que habla en lenguas se edifica a sí mismo. Esta palabra también significa recargarse. Cuando hablas en otras lenguas, estás generando poder y energía.

¿Te recargaste por la mañana? Al ir a clase, recárgate. Antes de ir a la iglesia, recárgate. Cuando empieces a estudiar, funcionarás bien porque te has recargado. ¡Alabado sea el Señor!

4. Hablar en otras lenguas te refresca. Como cristiano, cada vez que sientas la necesidad de calmarte, quizás cuando tu mente está abrumada por cualquier cosa, por cualquier asunto, hablar en lenguas te refresca. Dios puede hablarte, guiarte y darte paz en esos momentos. “Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo.” Isaías 28:11.

5. Hablar en lenguas nos permite tener comunión con el Espíritu Santo. Cuando hablamos en lenguas, estamos hablando el idioma del Espíritu Santo. Es una manera de relacionarnos con Él y recibir su sabiduría, valor y denuedo. Por eso todos deberían hablar en lenguas. Cuando hablas en lenguas con regularidad, jamás podrás ser derrotado. Sabrás qué hacer y serás guiado por el Dios del cielo y de la tierra, que se asegurará de que permanezcas en el camino correcto. ¡Aleluya!

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