Capítulo 10 · 1 min de lectura
Un llamado a la Palabra
Si quieres conocer la voluntad de Dios, ¡conoce su Palabra!
En muchas reuniones animo a los cristianos a hacer una prioridad de saber lo que Dios quiere que hagamos.
La verdad es que no puedes conocer el plan de Dios para tu vida si no lees la Biblia. Es como un manual para vivir, destinado a formar quiénes somos.
Si quieres comprender tu propósito y lo que Dios ha preparado para ti, dedica tiempo a la oración y lee su Palabra. Un cristiano que no lee la Biblia se está perdiendo las cosas más profundas de Dios. Amar a Dios significa querer saber qué le agrada, y eso lo aprendemos por medio de su Palabra.
Si la vida se siente difícil o el mundo parece abrumador, en la Biblia es donde encontrarás fuerza, esperanza y dirección. ¡La Palabra de Dios da vida! Restaura, salva e incluso sana. Cuando la Biblia dice que eres cabeza y no cola, ¡créelo y vívelo!
Hay tanta paz y tanto poder que vienen de vivir la Palabra de Dios. La tristeza, el temor y las tribulaciones del mundo no te conmoverán, porque sabes que esa no es tu porción. La Biblia te da la dirección que necesitas cada día. Léela, créela y vive con valentía lo que ella dice acerca de ti.
No eres como los demás. Eres escogido, especial y llamado a mostrar la bondad de Dios en el mundo. Eres la luz del mundo, apartado para irradiar su gloria. Con Dios viviendo en ti, eres imparable e inconmovible. ¡Aleluya!