Pandita Ramabai (Para Niños)
Cuatro mil millas

Capítulo 4 · 2 min de lectura · 2 min de escucha

Cuatro mil millas

«Les quitaré el corazón de piedra y les daré un corazón que sienta». — de Ezequiel 36

Ahora solo quedaban Ramabai y su hermano Srinivas. No tenían casa ni dinero. Durante más de tres años caminaron a través de la India, desde el sur hasta Cachemira, allá en el norte, y luego hacia el este hasta la gran ciudad de Calcuta. Más tarde Ramabai hizo la cuenta: ¡habían caminado más de cuatro mil millas!

No tenían zapatos, ni mantas, ni paraguas. A veces Srinivas encontraba trabajo, pero le pagaban muy poquito. Muchas veces no tenían nada que comer más que un puñado de granos remojados en agua. Una noche helada, junto a un río en el lejano norte, cavaron dos hoyos largos en la arena, se acostaron en ellos y se cubrieron de arena hasta el cuello para no pasar frío.

Más tarde Ramabai dijo algo sorprendente. Pasar hambre y tristeza, dijo, no la había hecho más bondadosa. Le había endurecido el corazón, como una piedra. Ella creía que solo Dios podía darle otra vez un corazón tierno y lleno de amor.

En 1878 llegaron a Calcuta. Los grandes maestros de allí quedaron asombrados con esta joven que se sabía de memoria tantos poemas en sánscrito. Le dieron un gran título de honor. Desde entonces la gente la llamó Pandita Ramabai, que quiere decir «Ramabai, la señora sabia».

En Calcuta conoció por primera vez a unos cristianos. Le regalaron una Biblia en sánscrito. Ella trató de leerla, pero no la entendió, así que la guardó. Pero la conservó toda su vida.

También leyó con mucho cuidado los antiguos libros de leyes de su pueblo. Se quedó espantada. Los libros decían que las mujeres eran malas, y que ninguna mujer podría salvarse jamás siendo mujer. Ramabai sintió que no había esperanza para ella. Quería algo más, pero no sabía qué.

Los tiempos difíciles pueden endurecernos el corazón. Pero a Dios le encanta darnos corazones tiernos que se preocupan por los demás. Tú puedes pedirle uno hoy.

Querido Dios, por favor quita toda dureza de mi corazón. Dame un corazón bondadoso que ame a los demás. Amén.

Conversen juntos

Hagan primero las preguntas; luego toquen una para ver una nota para los adultos.

¿Cómo hicieron Ramabai y su hermano para no pasar frío junto al río helado?

Cavaron dos hoyos en la arena, se acostaron en ellos y se cubrieron de arena hasta el cuello.

¿Qué regalo le dieron los cristianos de Calcuta?

Una Biblia en sánscrito. Entonces no la entendió, pero la conservó toda su vida.

¿Por qué crees que necesitamos que Dios nos dé corazones bondadosos?

Cualquier respuesta sincera está bien. La idea del capítulo es que los tiempos difíciles pueden endurecernos el corazón, pero Dios puede darnos corazones tiernos y llenos de amor.

Capítulo 4 completado

Cuatro mil millas

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