Capítulo 2 · 2 min de lectura · 2 min de escucha
Ninguna ciudad de oro
«Conocerán la verdad, y la verdad los hará libres». — de Juan 8
La familia de Ramabai nunca volvió a tener una casa propia. Durante unos quince años viajaron de un lugar sagrado a otro. Leían en voz alta los antiguos libros en sánscrito en los templos y debajo de los árboles, y la gente que escuchaba les daba arroz, monedas o flores. Así que Ramabai creció leyendo delante de multitudes cuando todavía era una niña.
Cuando tenía unos trece años, la familia pasó un año en un pueblo llamado Dwarka, junto al mar. La gente de allí contaba una historia antigua. Decían que hacía mucho tiempo una ciudad de oro se había hundido bajo las olas. Una vez cada sesenta años, en un día especial, el dios mostraba esa ciudad a las personas que no tenían pecado.
El día especial llegó mientras Ramabai estaba allí. Miles de personas esperaron en la orilla todo el día. Al atardecer, las nubes sobre el mar brillaron doradas. Muchas personas no se atrevían a decir que no habían visto ninguna ciudad, porque entonces todos sabrían que eran pecadores. Ramabai y su familia también se quedaron callados. Pero en su corazón sabían que solo habían visto nubes comunes y corrientes.
Ramabai vio cosas tristes en sus viajes. Cuando tenía unos nueve años, oyó llorar a una joven esposa mientras la golpeaban. Muchos años después escribió: «Sus gritos me llegaron al corazón». Dijo que fue la primera vez que sintió el llamado a ayudar a otras niñas y mujeres.
Sus padres le dieron un regalo más. En aquellos tiempos, a la mayoría de las niñas las casaban cuando todavía eran pequeñas. El papá y la mamá de Ramabai dijeron que no. Querían que ella siguiera aprendiendo. Algunas personas se pusieron en contra de la familia por eso, pero su papá, dijo ella, «hizo lo que pensaba que era correcto».
Ramabai no quiso fingir que veía algo que no estaba allí. Jesús dice que la verdad nos hace libres. Dios quiere que tú también digas la verdad, aun cuando todos a tu alrededor se quedan callados.
Querido Dios, ayúdame a amar lo que es verdad. Dame valor para ser sincero, aun cuando sea difícil. Amén.
Conversen juntos
Hagan primero las preguntas; luego toquen una para ver una nota para los adultos.
¿Qué esperaba ver la gente en Dwarka?
Una ciudad de oro que, según la historia, se había hundido bajo el mar y que se mostraría una vez cada sesenta años a las personas sin pecado.
¿Qué regalo le dieron sus padres a Ramabai sobre el casarse?
No la casaron cuando era pequeña, como hacían la mayoría de las familias, para que pudiera seguir aprendiendo.
¿Te acuerdas de alguna vez en que fue difícil decir la verdad?
Cualquier respuesta sincera está bien. La idea del capítulo es que la verdad nos hace libres, y que Dios nos da valor para ser sinceros.
Capítulo 2 completado
Ninguna ciudad de oro