Hombres y mujeres que lo dieron todo
Apéndice bíblico: La Palabra de Dios sobre la vida misionera

Capítulo 13 · 8 min de lectura · 11 min de escucha

Apéndice bíblico: La Palabra de Dios sobre la vida misionera

Las siguientes Escrituras sobre la misión, la evangelización, el sacrificio y la ofrenda se citan a lo largo de este libro. Esta edición en español cita las Escrituras en la Reina-Valera.

Introducción

Mateo 28:19–20 — «Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.»

Hechos 1:8 — «Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.»

Romanos 10:14–15 — «¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!»

Hechos 20:24 — «Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.»

Capítulo 1 — William Carey

Habacuc 2:14 — «Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar.»

Mateo 28:20 — «Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado.»

Job 23:10 — «Mas él conoce mi camino; me probará, y saldré como oro.»

Isaías 55:11 — «Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.»

Juan 20:21 — «Como me envió el Padre, así también yo os envío.»

Capítulo 2 — David Livingstone

Isaías 49:6 — «Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra.»

2 Corintios 4:8–9 — «que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos.»

Proverbios 31:8–9 — «Abre tu boca por el mudo en el juicio de todos los desvalidos. Abre tu boca, juzga con justicia, y defiende la causa del pobre y del menesteroso.»

Juan 1:14 — «Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros.»

Mateo 28:20 — «y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.»

Capítulo 3 — Catherine Booth

Hechos 2:17–18 — «Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños; y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.»

Lucas 4:18–19 — «El Espíritu del Señor es sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado para sanar a los quebrantados de corazón; para pregonar a los cautivos libertad, y a los ciegos vista; para poner en libertad a los quebrantados; para predicar el año agradable del Señor.»

1 Juan 3:17–18 — «Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.»

2 Corintios 5:14–15 — «Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.»

1 Corintios 9:16 — «Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!»

Capítulo 4 — D.L. Moody

Juan 3:16 — «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.»

Hechos 1:8 — «Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.»

2 Timoteo 2:2 — «Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.»

2 Corintios 9:6 — «Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.»

Filipenses 1:21 — «Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.»

Capítulo 5 — Pandita Ramabai

Santiago 1:27 — «La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.»

Joel 2:28–29 — «Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.

Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.»

Isaías 40:8 — «Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.»

Filipenses 3:7–8 — «Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo.»

Capítulo 6 — C.T. Studd

Mateo 19:21 — «Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.»

Juan 12:24 — «De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.»

Romanos 15:20 — «Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno.»

Romanos 8:18 — «Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.»

Capítulo 7 — John Stott

Hechos 17:23 — «Porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio.»

Mateo 28:20 — «Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado.»

2 Timoteo 2:2 — «Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.»

Mateo 6:19–20 — «No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo.»

2 Timoteo 4:1–2 — «Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo.»

Capítulo 8 — Helen Roseveare

2 Corintios 4:7–9 — «Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos.»

Filipenses 3:10 — «A fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte.»

1 Pedro 4:12–13 — «Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.»

2 Corintios 12:10 — «Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.»

Capítulo 9 — Jim Elliot

Lucas 9:24–25 — «Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará. Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde él mismo?»

Juan 12:24 — «De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.»

Hechos 20:24 — «Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.»

Capítulo 10 — Elisabeth Elliot

Mateo 5:44–45 — «Mas yo os digo: Amad a vuestros enemigos, y orad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos.»

Romanos 12:1 — «Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.»

Isaías 43:2 — «Cuando pasares por las aguas, yo seré contigo; y por los ríos, no te anegarán. Cuando pasares por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.»

Proverbios 3:5–6 — «Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.»

Conclusión

Mateo 28:20 — «y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.»

Juan 20:21 — «Como me envió el Padre, así también yo os envío.»

«Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.»

— Hechos 20:24

Capítulo 13 completado

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