Mary Slessor (Para niños)
Una niña salvaje

Capítulo 1 · 2 min de lectura · 3 min de escucha

Una niña salvaje

“Como un padre es bondadoso con sus hijos, así es bondadoso el Señor con los que lo aman.” — del Salmo 103

El 2 de diciembre de 1848 nació una niña en Aberdeen, una ciudad de Escocia. Se llamaba Mary Mitchell Slessor.

La mamá de Mary era una mujer dulce, con una fe profunda y tranquila. Su iglesia tenía una misión muy lejos, en el África occidental, en un lugar llamado Calabar, y las noticias de allí se leían en voz alta en casa. Años después Mary dijo: “Mi entusiasmo misionero por Calabar en particular me vino de ella”. ¡Su familia recordaba que, cuando la pequeña Mary jugaba a ser maestra, sus alumnos de mentira eran siempre africanos!

Pero el hogar de Mary no siempre era feliz. Su papá, Robert, era zapatero, y bebía demasiado. En 1859 la familia se mudó a Dundee, una ciudad llena de fábricas, con la esperanza de empezar de nuevo, pero él seguía gastando cada moneda en bebida. Así que la mamá de Mary salió a trabajar en una fábrica. Los sábados por la noche ella y Mary se quedaban despiertas cosiendo, esperando a que él volviera a casa y orando en silencio para calmar su corazón.

Aun así, Mary no era una niña triste. Se llamaba a sí misma “a wild lassie”, que en el habla de Escocia quiere decir “una niña salvaje”. Una tarde de invierno, una anciana viuda hizo entrar a unas niñas que tenían frío para que se sentaran junto a su fuego. Señaló las llamas y les advirtió lo peligroso que era alejarse de Jesús. Mary no podía dejar de pensar en ello. Con sus propias palabras, se “arrepintió y creyó”. En su interior encontró el amor de Dios, y nunca intentó asustar a nadie para que lo encontrara.

Mary oró por su papá durante años, y él nunca cambió. Mucho después escribió: “Sé lo que es orar durante largos años y nunca recibir la respuesta”. Pero ella había encontrado un Padre en el cielo que nunca la defraudó.

Tal vez algo en tu casa te pone triste o preocupado. Dios lo ve, le importa, y puedes contárselo todo. Si alguna vez no te sientes seguro en casa, díselo a un adulto de confianza.

Querido Dios, gracias porque eres mi Padre en el cielo y siempre eres bueno conmigo. Por favor, cuida de mi familia y ayúdame a contarte todo. Amén.

Conversen juntos

Hagan primero las preguntas; luego toquen una para ver una nota para los adultos.

¿De dónde le vino a Mary su amor por Calabar?

De su mamá, que seguía cada informe de la misión en Calabar. Los informes se leían en voz alta en casa y se conversaba sobre ellos.

¿Por qué oró Mary durante muchos años?

Oró por su papá, que bebía demasiado. Él nunca cambió, pero Mary aprendió a confiar en su Padre en el cielo.

¿Qué te gustaría contarle hoy a tu Padre en el cielo?

Cualquier respuesta sincera está bien. La idea de este capítulo es que Dios es un Padre bondadoso a quien le importa todo lo que nos pasa, incluso las cosas difíciles en casa.

Capítulo 1 completado

Una niña salvaje

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