Capítulo 1 · 2 min de lectura · 2 min de escucha
La oración de un padre
“Rogad al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.” — de Mateo 9
Hace mucho tiempo, el 9 de noviembre de 1865, nació un niño en el estado de Illinois, en Estados Unidos. Se llamaba John Nelson Hyde. Muchos años después, cristianos de todo el mundo lo llamarían con un nombre especial: “Praying Hyde”, que quiere decir “Hyde, el que ora”. Esta es su historia.
John creció en un pueblito de la pradera llamado Carthage. Su padre, Smith Harris Hyde, era el pastor de la iglesia presbiteriana de allí. John tenía dos hermanos y tres hermanas. Su hermano mayor, Edmund, tenía dos años más que él.
A la madre de John le encantaba la música. Años después, John le contó a un amigo que ella era la mejor cantante que había oído en su vida, y “una mujer tan santa”. Ella le enseñó con cuidado acerca de Jesús.
La familia oraba junta en casa, y una y otra vez John oía a su padre hacer la misma oración. Era la oración que Jesús les dijo a sus amigos que hicieran: que Dios enviara obreros a su cosecha. Jesús quería decir que el mundo es como un gran campo lleno de personas que necesitan oír hablar de él, y que no hay suficientes obreros para contárselo. El padre de John hacía esa oración con alegría, aunque eso pudiera significar que Dios mandara lejos a sus propios hijos.
John creció y fue a estudiar a Carthage College. Decidió que quería ser misionero. Pero, a decir verdad, quería ser un misionero famoso. Más tarde dijo: “Quería brillar como un gran misionero”. De verdad amaba a Dios. Pero también quería que la gente pensara que él era maravilloso, y Dios tendría que cambiar eso con mucha suavidad.
Dios oye cada oración, aun las pequeñitas, aun las que repetimos una y otra vez. El padre de John no sabía cómo iba a contestar Dios su oración. Pero Dios estaba escuchando, y Dios también te escucha a ti.
Querido Dios, gracias por las personas que oran por mí. Por favor, envía obreros para que les cuenten a todos acerca de Jesús, y ayúdame a ser uno de ellos. Amén.
Conversen juntos
Hagan primero las preguntas; luego toquen una para ver una nota para los adultos.
¿Qué oración hacía el padre de John una y otra vez?
Hacía la oración que Jesús enseñó: le pedía al Señor de la mies que enviara obreros a su cosecha, para que más personas oyeran hablar de Jesús.
¿Qué quería el joven John cuando decidió ser misionero?
Amaba a Dios, pero también quería ser un misionero famoso. Dijo: “Quería brillar como un gran misionero”.
¿Quién ora por ti? ¿Por quién podrías orar tú?
Cualquier respuesta sincera está bien. La idea del capítulo es que Dios oye cada oración, aun las pequeñitas que repetimos una y otra vez, y que te está escuchando a ti.
Capítulo 1 completado
La oración de un padre