Capítulo 7 · 3 min de lectura · 3 min de escucha
Día 6 — El perfecto amor echa fuera el temor
«En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.»
— 1 Juan 4:18
¿Qué es lo contrario del miedo?
Quizá digas el valor o la valentía. Pero Juan dice algo sorprendente. Lo contrario del miedo es el amor.
«En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor».
Piensa en una niña pequeña en la consulta del médico, asustada porque le van a poner una inyección. ¿Qué es lo que más la ayuda? Normalmente, que su mamá o su papá le tome la mano y le diga: Estoy aquí. Te quiero. La inyección se la ponen igual. Pero el amor hace que el miedo sea más pequeño.
El amor de Dios por ti es perfecto. No es la clase de amor que cambia en tus días malos o que se cansa de ti. No es la clase de amor que está esperando a que te equivoques para castigarte. Juan dice que el temor «lleva en sí castigo», y muchos niños tienen miedo de que Dios esté enojado con ellos. Pero si perteneces a Jesús, él ya cargó con el castigo por tus pecados. Dios no tiene nada en tu contra. Eres amada por completo.
Y cuanto más entiendes cuánto te ama Dios, más empuja ese amor al miedo fuera de tu corazón, como la luz que echa la oscuridad fuera de una habitación.
Esta semana has aprendido que ser valiente no es no tener miedo. Has aprendido a llevar las preocupaciones grandes a Dios y a personas de confianza, a descansar por la noche, a dejar de preocuparte por tu aspecto y a vivir un día a la vez. Todo vuelve a esto: Dios te ama perfectamente. Y ese amor es más fuerte que cualquier miedo.
Una historia real: Helen Roseveare era una joven médica de Inglaterra que fue al Congo, en África, donde casi no había médicos. Construyó un hospital casi de la nada y formó a enfermeras y médicos africanos. Entonces estalló una rebelión violenta, y Helen fue tomada prisionera y tratada con crueldad durante meses. Fue el tiempo más oscuro de su vida. Pero en esa oscuridad sintió que Dios, con ternura, le hacía una pregunta: ¿Puedes darme gracias por confiarte esto, aunque nunca te diga por qué? Eso no hizo desaparecer el dolor. Pero convirtió su miedo en una valentía tranquila, porque sabía que no estaba sola. Cuando la liberaron, volvió para seguir sanando y enseñando. Puedes leer su historia completa en Valientes por Dios.
Piénsalo: ¿Cómo te ayuda a echar fuera tus miedos saber que Dios te ama perfectamente?
Inténtalo: Escribe «Dios me ama perfectamente» en letras grandes, y ponlo donde lo veas cuando tengas miedo.
Querido Dios, gracias por tu amor perfecto. Gracias porque no tengo que tenerte miedo, porque Jesús cargó con mi castigo. Deja que tu amor llene tanto mi corazón que eche fuera mi miedo. En el nombre de Jesús, amén.
Capítulo 7 completado
Día 6 — El perfecto amor echa fuera el temor