Capítulo 8 · 2 min de lectura · 2 min de escucha
El revés del bordado
“Cuando pases por las aguas profundas, yo estaré contigo.” — de Isaías 43
Llevaron a Corrie y a Betsie a un campo de prisioneros llamado Vught, en el sur de los Países Bajos. Las mujeres de allí se pasaban el día sentadas sin nada que hacer, y pronto empezaron a quejarse y a pelearse. ¡Así que Betsie empezó un club! Sus miembros prometían intentar no quejarse, no decir cosas feas de nadie y decirles palabras de ánimo a los demás.
Más tarde mandaron a Corrie a trabajar en una mesa, probando pequeños interruptores para radios, once horas al día. No era tan interesante como arreglar relojes, pero lo hacía bien. Betsie trabajaba en el taller de costura. Los domingos por la tarde las mujeres se reunían en un pedacito de pasto entre los barracones para adorar a Dios, y pronto Corrie estaba dirigiendo los cultos.
Aun así, Vught era un lugar duro y que daba miedo. Un día, cuando los ejércitos que luchaban contra los nazis se acercaban, los guardias se llevaron a muchos de los hombres prisioneros y los mataron. Corrie apoyó la cabeza en el hombro de Betsie y le preguntó a Dios por qué permitía que pasara eso.
Entonces Corrie sintió que Dios le mostraba que no tenía que cargar ella sola con toda la tristeza del mundo. Podía traérsela a él y dejarla allí. Y pensó en un bordado. Por el revés parece un enredo desordenado de hilos. ¡Pero si le das la vuelta, ves un dibujo precioso! Ella creía que un día veremos el lado bueno de nuestra vida, y entenderemos.
En septiembre amontonaron a las hermanas en un vagón de carga con unas ochenta mujeres más. Durante tres días y tres noches el tren avanzó traqueteando hacia Alemania. Por fin se detuvo cerca de un lago, y las mujeres caminaron hasta las puertas de un gran campo llamado Ravensbrück.
Ahora muchas veces solo vemos el revés enredado del bordado. Pero Dios ve el dibujo entero, y está tejiendo algo bueno. Puedes traerle tus sentimientos tristes y tus preocupaciones, y dejarlos en sus manos.
Querido Dios, cuando no entienda lo que está pasando, ayúdame a confiar en ti. Ahora te doy mis preocupaciones, y las dejo contigo. Amén.
Conversen juntos
Hagan primero las preguntas; luego toquen una para ver una nota para los adultos.
¿Qué club empezó Betsie en Vught?
Un club cuyos miembros prometían intentar no quejarse, no decir cosas feas de nadie y animarse unos a otros.
¿Cómo se ve el revés de un bordado?
Como un enredo desordenado de hilos. Pero por el lado bueno hay un dibujo precioso.
¿Qué preocupación te gustaría darle hoy a Dios?
Cualquier respuesta sincera está bien. La idea del capítulo: no tenemos que cargar solos con cada tristeza, porque Dios ve el dibujo entero.
Capítulo 8 completado
El revés del bordado