El Talonario del Banco de la Fe
El mes de diciembre

Capítulo 13 · 37 min de lectura

El mes de diciembre

1 de diciembre

LA VERDADERA POSTURA DEL QUE ANDA

«El que camina en integridad anda confiado» Proverbios 10:9

Su andar puede ser lento, pero es seguro. El que se apresura a enriquecerse no quedará sin culpa ni estará seguro; mas la perseverancia constante en la integridad, aunque no traiga riquezas, ciertamente traerá paz. Al hacer lo que es justo y recto, somos como quien camina sobre una roca, porque tenemos la certeza de que cada paso que damos se apoya en terreno firme y seguro. En cambio, el mayor éxito obtenido mediante transacciones dudosas siempre será hueco y traicionero, y el hombre que lo ha logrado siempre habrá de temer que llegue un día de rendir cuentas, y entonces sus ganancias lo condenarán.

Apeguémonos a la verdad y a la justicia. Por la gracia de Dios, imitemos a nuestro Señor y Maestro, en cuya boca jamás se halló engaño. No temamos ser pobres, ni ser tratados con desprecio. Nunca, por ningún motivo, hagamos lo que nuestra conciencia no pueda justificar. Si perdemos la paz interior, perdemos más de lo que una fortuna podría comprar. Si nos mantenemos en el camino del Señor, y nunca pecamos contra nuestra conciencia, nuestro camino está seguro frente a todos los que vengan. ¿Quién es el que podrá dañarnos si somos seguidores de lo bueno? Los necios podrán tenernos por necios si somos firmes en nuestra integridad; pero en el lugar donde el juicio es infalible, seremos aprobados.

2 de diciembre

NUESTRO EJEMPLO MÁS SANTO

«A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido» Salmos 16:8

Esta es la manera de vivir. Con Dios siempre delante de nosotros, tendremos la más noble compañía, el ejemplo más santo, el consuelo más dulce y la influencia más poderosa. Esto ha de ser un acto resuelto de la mente. «He puesto», y ha de mantenerse como algo fijo y establecido. Tener siempre un ojo puesto en el ojo del Señor, y un oído atento a la voz del Señor: este es el estado correcto del hombre piadoso. Su Dios está cerca de él, llenando el horizonte de su visión, guiando el rumbo de su vida y proveyendo el tema de su meditación. ¡Cuántas vanidades evitaríamos, cuántos pecados venceríamos, cuántas virtudes manifestaríamos, cuántos gozos experimentaríamos si de veras pusiéramos siempre al Señor delante de nosotros! ¿Por qué no?

Esta es la manera de estar seguro. Estando el Señor siempre en nuestra mente, llegamos a sentir seguridad y certeza por causa de su cercanía. Él está a nuestra diestra para guiarnos y ayudarnos; y por eso no nos conmueve el temor, ni la fuerza, ni el fraude, ni la inconstancia. Cuando Dios está a la diestra de un hombre, ese hombre ciertamente permanecerá firme. ¡Venid, pues, enemigos de la verdad! Arremeted contra mí como una tempestad furiosa, si queréis. Dios me sostiene. Dios permanece conmigo. ¿A quién temeré?

3 de diciembre

PAZ EN MEDIO DE TODA EXPOSICIÓN

«Y estableceré con ellos pacto de paz, y quitaré de la tierra las fieras; y habitarán en el desierto con seguridad, y dormirán en los bosques» Ezequiel 34:25

Es la cumbre de la gracia que Jehová entre en pacto con el hombre, criatura débil, pecadora y mortal. Sin embargo, el Señor ha entrado solemnemente en un fiel convenio con nosotros, y de ese pacto jamás se apartará. En virtud de este pacto estamos seguros. Como los pastores ahuyentan a los leones y a los lobos, así serán ahuyentadas todas las influencias dañinas. El Señor nos dará descanso de los que perturban y destruyen; las fieras cesarán de la tierra. ¡Oh Señor, cumple tu promesa aun ahora!

El pueblo del Señor ha de gozar de seguridad en los lugares de mayor exposición: los desiertos y los bosques han de ser como pastos y apriscos para el rebaño de Cristo. Si el Señor no cambia el lugar para mejorarlo, nos mejorará a nosotros en ese lugar. El desierto no es sitio para habitar, pero el Señor puede hacerlo tal; en los bosques uno se siente obligado a velar más que a dormir, y sin embargo el Señor da a su amado el sueño aun allí. Nada, ni de fuera ni de dentro, debería causar temor alguno al hijo de Dios. Por la fe, el desierto puede convertirse en los arrabales del cielo, y los bosques en el vestíbulo de la gloria.

4 de diciembre

CUBIERTOS Y PROTEGIDOS

«Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad» Salmos 91:4

¡Qué símil tan lleno de condescendencia! Así como la gallina protege a sus polluelos y les permite acurrucarse bajo sus alas, así defenderá el Señor a su pueblo, y le permitirá esconderse en Él. ¿No hemos visto a los pollitos asomarse por debajo de las plumas de la madre? ¿No hemos oído su pequeño grito de gozo contento? De esta manera refugiémonos en nuestro Dios, y sintamos una paz desbordante al saber que Él nos guarda.

Mientras el Señor nos cubre, confiamos. Extraño sería que no lo hiciéramos. ¿Cómo podríamos desconfiar cuando el mismo Jehová se convierte para nosotros en casa y hogar, en refugio y descanso?

Hecho esto, salimos a la guerra en su nombre y gozamos del mismo cuidado protector. Necesitamos escudo y adarga, y cuando confiamos en Dios sin reservas, tal como el pollito confía en la gallina, hallamos que su verdad nos arma de pies a cabeza. El Señor no puede mentir; ha de ser fiel a su pueblo; su promesa ha de permanecer. Esta verdad segura es todo el escudo que necesitamos. Tras ella desafiamos los dardos de fuego del enemigo.

¡Ven, alma mía, escóndete bajo esas grandes alas, piérdete entre esas suaves plumas! ¡Cuán feliz eres!

5 de diciembre

LUGARES ALTOS DE DEFENSA

«Él morará en las alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio; se le dará su pan, y sus aguas serán seguras» Isaías 33:16

El hombre a quien Dios ha dado gracia para llevar una vida irreprensible mora en perfecta seguridad.

Mora en las alturas, por encima del mundo, fuera del alcance de los disparos del enemigo, y cerca del cielo. Tiene propósitos y motivos elevados, y halla consuelos y compañía elevados. Se regocija en los montes del amor eterno, donde tiene su morada.

Está defendido por fortalezas de roca portentosa. Las cosas más firmes del universo son las promesas y los propósitos del Dios inmutable, y estas son la salvaguarda del creyente obediente.

Está provisto por esta gran promesa: «Se le dará su pan». Así como el enemigo no puede escalar la fortaleza ni derribar el muro, tampoco puede la fortaleza ser tomada por asedio ni por hambre. El Señor, que hizo llover maná en el desierto, mantendrá a su pueblo bien abastecido aun cuando esté rodeado de quienes querrían matarlo de hambre.

Pero ¿y si faltara el agua? Eso no puede ser: «sus aguas serán seguras». Hay un manantial que nunca se agota dentro de la fortaleza inexpugnable. El Señor cuida de que nada falte. Nadie puede tocar al ciudadano de la verdadera Sion. Por feroz que sea el enemigo, el Señor preservará a sus escogidos.

6 de diciembre

«A TRAVÉS» NO ANEGADOS

«Cuando pasares por las aguas, yo seré contigo; y por los ríos, no te anegarán. Cuando pasares por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti» Isaías 43:2

No hay puente: hemos de pasar por las aguas y sentir el ímpetu de los ríos. La presencia de Dios en la inundación es mejor que una barca. Probados hemos de ser, pero triunfantes seremos; porque el mismo Jehová, que es más poderoso que muchas aguas, estará con nosotros. Dondequiera que en otras ocasiones parezca ausente de su pueblo, el Señor sin duda estará con él en las dificultades y los peligros. Las tristezas de la vida pueden subir a una altura extraordinaria, pero el Señor está a la altura de toda ocasión.

Los enemigos de Dios pueden poner en nuestro camino peligros fraguados por ellos mismos, a saber, persecuciones y crueles burlas, que son como un horno de fuego ardiente. ¿Y qué? Caminaremos a través de los fuegos. Estando Dios con nosotros, no nos quemaremos; es más, ni siquiera el olor a fuego quedará sobre nosotros.

¡Oh, la maravillosa seguridad del peregrino nacido del cielo y destinado al cielo! Las inundaciones no pueden ahogarlo, ni los fuegos quemarlo. Tu presencia, oh Señor, es la protección de tus santos frente a los variados peligros del camino. He aquí, por la fe me encomiendo a ti, y mi espíritu entra en reposo.

7 de diciembre

DON DE FORTALEZA; PAZ PARA BENDECIR

«Jehová dará poder a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo con paz» Salmos 29:11

David acababa de oír la voz del Señor en una tormenta de truenos, y había visto su poder en el huracán cuyo curso había descrito; y ahora, en la fresca calma que sigue a la tormenta, ese poder arrollador con que el cielo y la tierra son sacudidos se promete como la fortaleza de los escogidos. Aquel que da alas al rayo infalible dará a sus redimidos alas de águila; Aquel que sacude la tierra con su voz aterrará a los enemigos de sus santos, y dará paz a sus hijos. ¿Por qué somos débiles cuando tenemos una fortaleza divina a la cual acudir? ¿Por qué estamos turbados cuando la paz misma del Señor es nuestra? Jesús, el Dios poderoso, es nuestra fortaleza; revistámonos de Él y salgamos a nuestro servicio. Jesús, nuestro bendito Señor, es también nuestra paz; reposemos en Él este día, y acabemos con nuestros temores. ¡Qué bendición tenerlo por fortaleza y paz nuestra, ahora y para siempre!

Ese mismo Dios que cabalga sobre la tormenta en los días de tempestad gobernará también el huracán de nuestra tribulación, y nos enviará, dentro de poco, días de paz. Tendremos fortaleza para las tormentas y cánticos para el buen tiempo. Comencemos a cantar ahora mismo a Dios, nuestra fortaleza y nuestra paz. ¡Fuera, pensamientos sombríos! ¡Arriba, fe y esperanza!

8 de diciembre

SEGUIRLE CONDUCE A LA HONRA

«Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará» Juan 12:26

El servicio más alto es la imitación. Si he de ser siervo de Cristo, debo ser su seguidor. Hacer como Jesús hizo es el modo más seguro de traer honra a su nombre. Que tenga esto presente cada día.

Si imito a Jesús, tendré su compañía; si soy semejante a Él, estaré con Él. A su debido tiempo me llevará a morar con Él en las alturas, si, entretanto, me he esforzado por seguirle aquí abajo. Después de su sufrimiento, nuestro Señor llegó a su trono, y así también, después de haber sufrido un poco con Él aquí abajo, nosotros también llegaremos a la gloria. El desenlace de la vida de nuestro Señor será el desenlace de la nuestra: si estamos con Él en su humillación, estaremos con Él en su gloria. Ven, alma mía, cobra ánimo, y pon tus pies en las huellas marcadas de sangre que tu Señor te ha dejado.

Que no deje de notar que el Padre honrará a los que siguen a su Hijo. Si me ve fiel a Jesús, pondrá sobre mí señales de favor y de honra por amor a su Hijo. Ninguna honra puede compararse con esta. Los príncipes y los emperadores otorgan meras sombras de honra; la sustancia de la gloria viene del Padre. Por tanto, alma mía, aférrate a tu Señor Jesús más estrechamente que nunca.

9 de diciembre

EL «TODO» DE LA FE

«Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible» Marcos 9:23

Nuestra incredulidad es el mayor estorbo en nuestro camino; de hecho, no hay otra verdadera dificultad en cuanto a nuestro progreso y prosperidad espirituales. El Señor puede hacerlo todo; pero cuando establece por regla que conforme a nuestra fe nos sea hecho, nuestra incredulidad ata las manos de su omnipotencia.

Sí, las confederaciones del mal serán dispersadas con tal que podamos creer. La verdad despreciada levantará su cabeza con tal que tengamos confianza en el Dios de la verdad. Podemos llevar nuestra carga de aflicción, o pasar ilesos por las olas de la angustia, con tal que ciñamos nuestros lomos con el cinto de la paz, ese cinto que abrochan las manos de la confianza.

¿Qué no podemos creer? ¿Es todo posible, menos creer en Dios? Sin embargo, Él siempre es veraz; ¿por qué no le creemos? Él siempre es fiel a su palabra; ¿por qué no podemos confiar en Él? Cuando nuestro corazón está en el estado correcto, la fe no cuesta esfuerzo: entonces nos es tan natural apoyarnos en Dios como a un niño confiar en su padre.

Lo peor del caso es que podemos creer a Dios en todo, menos en la prueba apremiante del presente. Esto es una insensatez. Ven, alma mía, sacúdete tal pecado, y confía a tu Dios la carga, la labor y el anhelo de este momento presente. Hecho esto, todo está hecho.

10 de diciembre

DIOS ES NUESTRO ALIADO

«Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y adversario de tus adversarios» Éxodo 23:22

El Señor Cristo, en medio de su pueblo, ha de ser reconocido y obedecido. Él es el vicerregente de Dios, y habla en el nombre del Padre, y nos corresponde hacer, sin reservas y de inmediato, lo que Él manda. Perderemos la promesa si desatendemos el precepto.

¡A la plena obediencia, cuán grande la bendición! El Señor entra en alianza con su pueblo, ofensiva y defensiva. Bendecirá a los que nos bendicen, y maldecirá a los que nos maldicen. Dios irá con su pueblo de todo corazón, y entrará con la más profunda solidaridad en su situación. ¡Qué protección nos brinda esto! No hemos de inquietarnos por nuestros adversarios, cuando tenemos la seguridad de que se han vuelto adversarios de Dios. Si Jehová ha tomado a su cargo nuestra causa, podemos dejar a los enemigos en sus manos.

En lo que a nuestro propio interés respecta, no tenemos enemigos; pero por la causa de la verdad y de la justicia tomamos las armas y salimos al combate. En esta guerra sagrada estamos aliados con el Dios eterno, y si obedecemos cuidadosamente la ley de nuestro Señor Jesús, Él se ha comprometido a desplegar todo su poder en nuestro favor. Por lo cual no tememos a hombre alguno.

11 de diciembre

CONFÍA Y HAZ; HAZ Y CONFÍA

«Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y de cierto serás alimentado» Salmos 37:3

Confiar y hacer son palabras que van bien juntas, en el orden en que el Espíritu Santo las ha colocado. Debemos tener fe, y esa fe debe obrar. La confianza en Dios nos pone a hacer lo santo: confiamos en Dios para el bien, y luego hacemos el bien. No nos quedamos quietos porque confiamos, sino que nos despabilamos, y esperamos que el Señor obre a través de nosotros y por medio de nosotros. No nos toca inquietarnos y hacer el mal, sino confiar y hacer el bien. Ni confiamos sin hacer, ni hacemos sin confiar.

Los adversarios querrían desarraigarnos, si pudieran; pero confiando y haciendo el bien, habitamos en la tierra. No bajaremos a Egipto, sino que permaneceremos en la tierra de Emanuel: la providencia de Dios, el Canaán del amor del pacto. No es tan fácil deshacerse de nosotros como suponen los enemigos del Señor. No pueden expulsarnos ni exterminarnos: donde Dios nos ha dado un nombre y un lugar, allí permanecemos.

Pero ¿qué del suministro de nuestras necesidades? El Señor ha puesto un «de cierto» en esta promesa. Tan cierto como que Dios es veraz, su pueblo será alimentado. A ellos les toca confiar y hacer, y al Señor le toca obrar conforme a la confianza de ellos. Si no son alimentados por cuervos, ni por un Abdías, ni por una viuda, de algún modo serán alimentados. ¡Fuera, temores!

12 de diciembre

UN CORAZÓN TRANQUILO

«En quietud y en confianza será vuestra fortaleza» Isaías 30:15

Siempre es debilidad andar impacientándonos y preocupándonos, cuestionando y desconfiando. ¿Qué logramos si nos consumimos hasta quedar en los huesos? ¿Ganamos algo con temer y rabiar? ¿No nos incapacitamos para la acción, y trastornamos nuestra mente para toda decisión sabia? Nos hundimos por nuestros forcejeos, cuando podríamos flotar por la fe.

¡Oh, si tuviéramos gracia para estar quietos! ¿Por qué correr de casa en casa a repetir la fatigosa historia que nos enferma cada vez más el corazón a medida que la contamos? ¿Por qué, incluso, quedarnos en casa clamando de angustia por miserables presagios que quizá nunca se cumplan? Bueno sería tener quieta la lengua, pero mucho mejor sería tener quieto el corazón. ¡Oh, estar quietos y conocer que Jehová es Dios!

¡Oh, si tuviéramos gracia para confiar en Dios! El Santo de Israel ha de defender y librar a los suyos. No puede desdecirse de sus solemnes declaraciones. Podemos estar seguros de que toda palabra suya permanecerá aunque los montes se aparten. Él merece que se confíe en Él; y si mostráramos confianza y la consiguiente quietud, podríamos ser tan felices como los espíritus ante el trono.

Ven, alma mía, vuelve a tu reposo, y reclina tu cabeza sobre el pecho del Señor Jesús.

13 de diciembre

LA TARDE SE TORNA EN DÍA

«Sucederá que al caer la tarde habrá luz» Zacarías 14:7

Es una sorpresa que así sea; porque todo amenaza con que al caer la tarde habrá tinieblas. Dios suele obrar de un modo tan por encima de nuestros temores y más allá de nuestras esperanzas, que quedamos grandemente asombrados, y somos llevados a alabar su gracia soberana. No, no nos sucederá como nuestro corazón profetiza: la oscuridad no se hundirá en la medianoche, sino que de repente se tornará en día. Jamás desesperemos. En los peores tiempos, confiemos en el Señor que torna las tinieblas de sombra de muerte en mañana. Cuando se duplica la cuenta de ladrillos, aparece Moisés, y cuando abunda la tribulación, es que está más cerca su fin.

Esta promesa debería sostener nuestra paciencia. Puede que la luz no llegue del todo hasta que nuestras esperanzas estén casi agotadas de tanto esperar todo el día sin resultado. Para el malvado, el sol se pone cuando aún es de día; para el justo, el sol sale cuando ya casi es de noche. ¿No podremos esperar con paciencia esa luz celestial, que quizá tarde en llegar, pero que sin duda demostrará valer bien la espera?

Ven, alma mía, toma tu parábola y canta a Aquel que te bendecirá en la vida y en la muerte, de una manera que supera todo lo que la naturaleza jamás ha visto en su mejor momento.

14 de diciembre

NADA VIEJO

«Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas» Apocalipsis 21:5

¡Gloria sea a su nombre! Todas las cosas necesitan ser hechas nuevas, porque están tristemente maltrechas y desgastadas por el pecado. Ya es hora de que la vieja vestidura sea enrollada y puesta a un lado, y de que la creación se vista su traje de domingo. Pero nadie más puede hacer nuevas todas las cosas sino el Señor que las hizo al principio; porque se necesita tanto poder para hacer a partir del mal como para hacer de la nada. Nuestro Señor Jesús ha emprendido la tarea, y es plenamente competente para llevarla a cabo. Ya ha comenzado su labor, y durante siglos ha perseverado en hacer nuevos los corazones de los hombres y el orden de la sociedad. Con el tiempo hará nueva toda la constitución del gobierno humano, y la naturaleza humana será transformada por su gracia; y vendrá un día en que el cuerpo será hecho nuevo, y resucitado semejante a su cuerpo glorioso.

¡Qué gozo pertenecer a un reino en el que todo está siendo hecho nuevo por el poder de su Rey! No nos estamos extinguiendo: nos apresuramos hacia una vida más gloriosa. A pesar de la oposición de los poderes del mal, nuestro glorioso Señor Jesús está cumpliendo su propósito, y nos hace a nosotros, y a todo cuanto nos rodea, «nuevos», y tan llenos de hermosura como cuando salieron por primera vez de la mano del Señor.

15 de diciembre

CONCORDIA MUNDIAL

«Y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra» Isaías 2:4

¡Oh, si ya hubieran llegado esos tiempos felices! En la actualidad las naciones están fuertemente armadas, e inventan armas cada vez más terribles, como si el fin principal del hombre solo pudiera cumplirse destruyendo a miríadas de sus semejantes. Sin embargo, un día prevalecerá la paz; sí, y prevalecerá de tal modo que los instrumentos de destrucción serán forjados en otras formas y usados para mejores propósitos.

¿Cómo sucederá esto? ¿Por el comercio? ¿Por la civilización? ¿Por el arbitraje? No lo creemos. La experiencia pasada prohíbe confiar en medios tan endebles. La paz se establecerá únicamente por el reinado del Príncipe de Paz. Él ha de enseñar a los pueblos por su Espíritu, renovar sus corazones por su gracia, y reinar sobre ellos por su poder supremo, y entonces cesarán de herir y matar. El hombre es un monstruo una vez que se le enardece la sangre, y solo el Señor Jesús puede convertir a este león en cordero. Al cambiar el corazón del hombre, se le quitan sus pasiones sanguinarias. Que todo lector de este libro de promesas eleve hoy una oración especial al Señor y Dador de la Paz, para que ponga pronto fin a la guerra, y establezca la concordia sobre todo el mundo.

16 de diciembre

EXPULSIÓN DIVINA

«Arrojarás al cananeo, aunque tenga carros herrados y aunque sea fuerte» Josué 17:18

Es un gran estímulo para el valor tener asegurada la victoria, porque entonces el hombre sale a la guerra con confianza, y se aventura donde de otro modo habría temido ir. Nuestra guerra es contra el mal dentro de nosotros y alrededor de nosotros, y debemos estar persuadidos de que podemos alcanzar la victoria, y de que lo lograremos en el nombre del Señor Jesús. No cabalgamos para caer, sino para vencer; y venceremos. La gracia de Dios, en su omnipotencia, se despliega para el derrocamiento del mal en toda forma: de ahí la certeza del triunfo.

Ciertos pecados nuestros hallan carros de hierro en nuestra constitución, nuestros antiguos hábitos, nuestras compañías y nuestras ocupaciones. No obstante, debemos vencerlos. Son muy fuertes, y frente a ellos somos muy débiles; sin embargo, en el nombre de Dios hemos de dominarlos, y lo haremos. Si un solo pecado nos domina, no somos hombres libres del Señor. Un hombre sujeto por una sola cadena sigue siendo cautivo. No hay manera de ir al cielo con un pecado reinando dentro de nosotros, porque de los santos se dice: «El pecado no se enseñoreará de vosotros». ¡Arriba, pues, y da muerte a todo cananeo, y haz añicos todo carro de hierro! Jehová de los ejércitos está con nosotros, ¿y quién resistirá su poder destructor del pecado?

17 de diciembre

LA COMUNIÓN MÁS CERCANA Y ENTRAÑABLE

«Y así estaremos siempre con el Señor» 1 Tesalonicenses 4:17

Mientras estamos aquí, el Señor está con nosotros, y cuando somos llamados a partir, estamos con Él. No hay modo de separar al santo de su Salvador. Son uno, y siempre han de ser uno: Jesús no puede estar sin su propio pueblo, porque sería una Cabeza sin cuerpo. Ya seamos arrebatados en el aire, o descansando en el Paraíso, o peregrinando aquí, estamos con Jesús; ¿y quién nos separará de Él?

¡Qué gozo es este! Nuestra suprema honra, descanso, consuelo y delicia es estar con el Señor. No podemos concebir nada que supere ni siquiera iguale a esta sociedad divina. Por la santa comunión hemos de estar con Él en su humillación, rechazo y aflicción, y luego estaremos con Él en su gloria. Dentro de poco estaremos con Él en su reposo y en su realeza, en su expectación y en su manifestación. Correremos la misma suerte que Él, y triunfaremos como Él triunfa.

Oh Señor mío, si he de estar para siempre contigo, tengo un destino incomparable. No envidiaré a un arcángel. Estar para siempre con el Señor es mi idea del cielo en su mejor forma. No son las arpas de oro, ni las coronas que no se marchitan, ni la luz sin nubes, lo que para mí es gloria; sino Jesús, Jesús mismo, y yo para siempre con Él en la más cercana y entrañable comunión.

18 de diciembre

DEFENDIDOS Y CUBIERTOS

«Como las aves que vuelan, así amparará Jehová de los ejércitos a Jerusalén» Isaías 31:5

Con ala presurosa, la madre acude apresurada a la protección de sus polluelos. No pierde tiempo en el camino cuando viene a proveerles alimento, o a guardarlos del peligro. Así, como sobre alas de águila, vendrá el Señor para la defensa de sus escogidos; sí, cabalgará sobre las alas del viento.

Con ala extendida, la madre cubre a sus pequeños en el nido. Los esconde interponiendo su propio cuerpo. La gallina entrega su propio calor a sus polluelos, y hace de sus alas una casa, en la que ellos habitan como en su hogar. Así el mismo Jehová se convierte en la protección de sus elegidos. Él mismo es su refugio, su morada, su todo.

Como aves que vuelan, y aves que cubren (pues la palabra significa ambas cosas), así será el Señor para con nosotros: y lo será una y otra vez, y con éxito. Seremos defendidos y preservados de todo mal: el Señor que se compara a sí mismo con las aves no se les asemejará en su debilidad, porque Él es Jehová de los ejércitos. Sea este nuestro consuelo: que el amor todopoderoso será presto para socorrer, y seguro para cubrir. El ala de Dios es más rápida y más tierna que el ala de un ave, y pondremos nuestra confianza bajo su sombra desde ahora y para siempre.

19 de diciembre

AFLICCIONES, PERO NINGÚN HUESO QUEBRANTADO

«Él guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado» Salmos 34:20

Esta promesa, por el contexto, se refiere al justo muy afligido: «Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová». Puede sufrir heridas en la piel y en la carne, pero ningún gran daño le sobrevendrá: «ni uno de sus huesos será quebrantado».

Este es un gran consuelo para un probado hijo de Dios, y un consuelo que me atrevo a aceptar; porque hasta esta hora no he sufrido ningún daño real de mis muchas aflicciones. No he perdido ni la fe, ni la esperanza, ni el amor. Es más, lejos de perder estos huesos del carácter, han ganado en fuerza y energía. Tengo más conocimiento, más experiencia, más paciencia y más estabilidad que antes de que llegaran las pruebas. Ni siquiera mi gozo ha sido destruido. Muchas magulladuras he recibido por enfermedad, duelo, abatimiento, calumnia y oposición; pero la magulladura ha sanado, y no ha habido fractura múltiple de ningún hueso, ni siquiera una simple. La razón no es difícil de hallar. Si confiamos en el Señor, Él guarda todos nuestros huesos; y si Él los guarda, podemos estar seguros de que ni uno de ellos está quebrantado.

Ven, corazón mío, no te entristezcas. Estás dolorido, pero no hay huesos quebrantados. Soporta la dureza, y desafía al temor.

20 de diciembre

LOS HOMBRES COMO HOMBRES; DIOS COMO DIOS

«Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, y del hijo de hombre, que es como heno? Y ya te has olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra; y todo el día temiste continuamente del furor del que aflige, cuando se disponía para destruir. ¿Pero en dónde está el furor del que aflige?» Isaías 51:12, 13

Tómese el texto mismo como la porción para hoy. No hace falta ampliarlo. Usted, que tiembla, léalo, créalo, aliméntese de él, y aléguelo delante del Señor. Aquel a quien usted teme, al fin y al cabo, no es más que un hombre; mientras que Aquel que promete consolarle es Dios, su Hacedor, y el Creador del cielo y de la tierra. Un consuelo infinito cubre con creces un peligro muy limitado.

«¿En dónde está el furor del que aflige?». Está en la mano del Señor. No es más que el furor de una criatura moribunda; furor que terminará tan pronto como el aliento se vaya de sus narices. ¿Por qué, entonces, habríamos de estremecernos ante alguien tan frágil como nosotros mismos? No deshonremos a nuestro Dios haciendo un dios de un hombre insignificante. Podemos hacer un ídolo de un hombre tanto rindiéndole un temor excesivo como tributándole un amor desmedido. Tratemos a los hombres como hombres, y a Dios como Dios; y entonces avanzaremos serenos por la senda del deber, temiendo al Señor, y no temiendo a nadie más.

21 de diciembre

DE LA IRA AL AMOR

«Él volverá, él tendrá compasión de nosotros; él sojuzgará nuestras iniquidades, y tú echarás en lo profundo del mar todos sus pecados» Miqueas 7:19

Dios nunca se aparta de su amor, pero pronto se aparta de su ira. Su amor hacia sus escogidos es conforme a su naturaleza; su enojo es solo conforme a su oficio: ama porque es amor, frunce el ceño porque es necesario para nuestro bien. Volverá al lugar en que descansa su corazón, a saber, su amor hacia los suyos, y entonces se compadecerá de nuestras penas y les pondrá fin.

¡Qué promesa tan escogida es esta: «Él sojuzgará nuestras iniquidades»! Las vencerá. Ellas claman por esclavizarnos, pero el Señor nos dará victoria sobre ellas con su propia diestra. Como los cananeos, serán derrotadas, puestas bajo el yugo, y finalmente muertas.

En cuanto a la culpa de nuestros pecados, ¡con qué gloria es quitada! «Todos sus pecados», sí, la hueste entera de ellos; «tú echarás», solo un brazo todopoderoso podría realizar tal maravilla; «en lo profundo del mar», allí donde Faraón y sus carros se hundieron. No en los bajíos, de donde podrían ser arrastrados de nuevo por la marea, sino en «lo profundo» serán arrojados nuestros pecados. Todos han desaparecido. Se hundieron hasta el fondo como una piedra. ¡Aleluya! ¡Aleluya!

22 de diciembre

PRESENTE DE INMEDIATO

«Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones» Salmos 46:1

Una ayuda que no está presente cuando la necesitamos es de poco valor. El ancla que se queda en casa de nada le sirve al marinero en la hora de la tormenta; el dinero que solía tener de nada le vale al deudor cuando pesa sobre él una orden judicial. Muy pocas ayudas terrenales podrían llamarse «muy presentes»: por lo general están lejos cuando se buscan, lejos cuando se usan, y más lejos aún una vez usadas. Pero en cuanto al Señor nuestro Dios, Él está presente cuando le buscamos, presente cuando le necesitamos, y presente cuando ya hemos disfrutado de su ayuda.

Él es más que «presente», es muy presente. Más presente que el amigo más cercano, porque está en nosotros en nuestra tribulación; más presente que nosotros mismos, porque a veces nos falta presencia de ánimo. Siempre está presente, presente con eficacia, presente con solidaridad, presente por entero. Está presente ahora, si esta es una temporada sombría. Descansemos en Él. Él es nuestro refugio, escondámonos en Él; Él es nuestra fortaleza, revistámonos de Él; Él es nuestra ayuda, apoyémonos en Él; Él es nuestro pronto auxilio, reposemos en Él ahora. No necesitamos tener ni un momento de inquietud, ni un instante de temor. «Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob».

23 de diciembre

COSAS PRECIOSAS

«Y de José dijo: Bendita de Jehová sea su tierra, por lo precioso de los cielos, por el rocío, y por el abismo que está abajo» Deuteronomio 33:13

Podemos ser ricos en las cosas que obtuvo José, y podemos tenerlas en un sentido más elevado. ¡Oh, «lo precioso de los cielos»! El poder con Dios, y la manifestación del poder que viene de Dios, son muy preciosos. Quisiéramos gozar de la paz de Dios, del gozo del Señor, de la gloria de nuestro Dios. La bendición de las tres divinas Personas en amor, en gracia y en comunión la apreciamos más que el oro más fino. Las cosas de la tierra no son nada en preciosidad comparadas con las cosas del cielo.

«El rocío». ¡Cuán precioso es esto! ¡Cómo oramos y alabamos cuando tenemos el rocío! ¡Qué frescura, qué crecimiento, qué perfume, qué vida hay en nosotros cuando el rocío está presente! Por encima de todas las demás cosas, como plantas plantadas por la propia diestra del Señor, necesitamos el rocío de su Espíritu Santo.

«El abismo que está abajo». Sin duda esto se refiere a aquel océano invisible bajo tierra que abastece todos los manantiales frescos que alegran la tierra. ¡Oh, poder alcanzar las fuentes eternas! Este es un beneficio inefable; que ningún creyente descanse hasta poseerlo. La toda suficiencia de Jehová es nuestra para siempre. Recurramos a ella ahora.

24 de diciembre

SOBRE EL JORDÁN CON CÁNTICOS

«Tus enemigos serán hallados mentirosos ante ti» Deuteronomio 33:29

Aquel archienemigo, el diablo, es mentiroso desde el principio; pero es tan sumamente convincente que, como la madre Eva, somos llevados a creerle. Sin embargo, en nuestra experiencia lo probaremos mentiroso.

Dice que caeremos de la gracia, deshonraremos nuestra profesión, y pereceremos con la condenación de los apóstatas; pero, confiando en el Señor Jesús, proseguiremos nuestro camino y probaremos que Jesús no pierde a ninguno de los que su Padre le dio. Nos dice que nos faltará el pan, y que moriremos de hambre con nuestros hijos; sin embargo, el que alimenta a los cuervos no nos ha olvidado todavía, ni lo hará jamás, sino que nos preparará mesa en presencia de nuestros enemigos.

Susurra que el Señor no nos librará de la prueba que se cierne en la distancia, y amenaza con que la última onza quebrará el lomo del camello. ¡Qué mentiroso es! Porque el Señor nunca nos dejará, ni nos desamparará. «¡Líbrele ahora!», grita el falso demonio; pero el Señor lo hará callar acudiendo a nuestro rescate.

Se deleita grandemente en decirnos que la muerte resultará demasiado para nosotros. «¿Cómo harás en la creciente del Jordán?». Pero también en eso nos resultará mentiroso, y pasaremos por el río cantando salmos de gloria.

25 de diciembre

ÉL VINO; ÉL VIENE

«Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo» Hechos 1:11

Muchos celebran hoy la primera venida de nuestro Señor; volvamos nuestros pensamientos a la promesa de su segunda venida. Esta es tan segura como el primer advenimiento, y de él deriva en gran medida su certeza. Aquel que vino como un hombre humilde para servir vendrá con toda seguridad a recibir la recompensa de su servicio. Aquel que vino a sufrir no tardará en venir a reinar.

Esta es nuestra gloriosa esperanza, porque compartiremos su gozo. Hoy estamos en nuestro ocultamiento y humillación, tal como Él lo estuvo mientras estaba aquí abajo; pero cuando Él venga, será nuestra manifestación, así como será su revelación. Los santos muertos vivirán en su aparición. Los calumniados y despreciados resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. Entonces los santos aparecerán como reyes y sacerdotes, y los días de su luto llegarán a su fin. El largo descanso y el inconcebible esplendor del reinado milenario serán una abundante recompensa por las edades de testimonio y de lucha.

¡Oh, si el Señor viniera! ¡Él viene! Está en el camino y viaja de prisa. ¡El sonido de su venida debería ser como música para nuestros corazones! ¡Repicad, campanas de la esperanza!

26 de diciembre

SOLO EN DIOS PUEDE USTED CONFIAR

«Respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré» Mateo 26:33

«¡Cómo!», exclama alguien, «esto no es una promesa de Dios». Así es, pero fue una promesa de hombre, y por eso quedó en nada. Pedro pensaba que estaba diciendo lo que sin duda cumpliría; pero una promesa que no tiene mejor fundamento que una resolución humana caerá a tierra. Apenas surgieron las tentaciones, Pedro negó a su Maestro, y usó juramentos para confirmar su negación.

¿Qué es la palabra del hombre? Una vasija de barro que se rompe de un golpe. ¿Qué es la resolución de usted? Una flor que, con el cuidado de Dios, puede llegar a dar fruto, pero que, abandonada a sí misma, caerá a tierra con el primer viento que mueva la rama.

De la palabra del hombre cuelgue solo lo que ella pueda sostener.

De su propia resolución no dependa en absoluto.

De la promesa de su Dios cuelgue el tiempo y la eternidad, este mundo y el venidero, todo lo suyo y el todo de todos sus seres amados.

Este volumen es una chequera para los creyentes, y esta página quiere ser una advertencia acerca de qué banco es aquel contra el cual giran, y de quién es la firma que aceptan. Apóyese en Jesús sin límite. No confíe en usted mismo, ni en ninguno nacido de mujer, más allá de lo debido; sino confíe única y enteramente en el Señor.

27 de diciembre

SU BONDAD Y SU PACTO

«Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti» Isaías 54:10

Una de las cualidades más deleitosas del amor divino es su carácter permanente. Los pilares de la tierra pueden ser removidos de sus lugares, pero la bondad y el pacto de nuestro misericordioso Jehová nunca se apartan de su pueblo. ¡Cuán feliz se siente mi alma en la firme creencia de esta declaración inspirada! El año casi ha terminado, y los años de mi vida van menguando, pero el tiempo no cambia a mi Señor. Nuevas lámparas ocupan el lugar de las viejas, un cambio perpetuo hay sobre todas las cosas; pero nuestro Señor es el mismo. La fuerza derriba los montes, pero ningún poder concebible puede afectar al Dios eterno. Nada en el pasado, el presente ni el futuro puede hacer que Jehová sea desamable conmigo.

Alma mía, descansa en la eterna bondad del Señor, que te trata como a un pariente cercano. Recuerda también el pacto eterno. Dios siempre lo tiene presente: procura tenerlo tú también presente. En Cristo Jesús, el glorioso Dios se ha comprometido contigo a ser tu Dios, y a tenerte como uno de su pueblo. Bondad y pacto: medita en estas palabras como cosas seguras y duraderas que la eternidad misma no te quitará.

28 de diciembre

SEGURIDAD ABSOLUTA

«Él ha dicho: No te desampararé, ni te dejaré» Hebreos 13:5

Varias veces en las Escrituras el Señor ha dicho esto. Lo ha repetido a menudo, para hacer nuestra seguridad doblemente segura. Nunca alberguemos duda alguna de ello. En sí misma la promesa es especialmente enfática. En el griego tiene cinco negaciones, cada una de las cuales excluye de manera definitiva la posibilidad de que el Señor deje jamás a uno de los suyos de modo que pueda, con razón, sentirse desamparado de su Dios. Esta Escritura de valor incalculable no nos promete exención de las tribulaciones, pero sí nos asegura contra el abandono. Podemos ser llamados a recorrer caminos extraños, pero siempre tendremos la compañía, la ayuda y la provisión de nuestro Señor. No necesitamos codiciar el dinero, porque siempre tendremos a nuestro Dios, y Dios es mejor que el oro, su favor es mejor que una fortuna.

Ciertamente debemos contentarnos con lo que tenemos, porque el que tiene a Dios tiene más que todo lo demás del mundo. ¿Qué podemos tener más allá del Infinito? ¿Qué más podemos desear que la Bondad Todopoderosa?

Ven, corazón mío; si Dios dice que nunca te dejará, ni te desamparará, sé tú abundante en oración por gracia, para que tú nunca dejes a tu Señor, ni por un momento abandones sus caminos.

29 de diciembre

ÉL NOS LLEVARÁ A CASA

«Y hasta vuestra vejez yo soy el mismo, y hasta las canas os llevaré; yo lo hice, y yo os soportaré; yo os cargaré, y os libraré» Isaías 46:4

El año está muy viejo, y aquí hay una promesa para nuestros amigos ancianos; sí, y para todos nosotros, a medida que la edad avanza sobre nosotros. Vivamos lo suficiente, y todos tendremos canas; por tanto, bien podemos disfrutar de esta promesa por la previsión de la fe.

Cuando envejezcamos, nuestro Dios seguirá siendo el YO SOY, permaneciendo siempre el mismo. Las canas hablan de nuestra decadencia, pero Él no decae. Cuando no podamos cargar un peso, y apenas podamos con nosotros mismos, el Señor nos llevará. Así como en nuestros días de juventud nos llevó como corderos en su seno, así lo hará en nuestros años de flaqueza.

Él nos hizo, y Él cuidará de nosotros. Cuando lleguemos a ser una carga para nuestros amigos, y una carga para nosotros mismos, el Señor no se desentenderá de nosotros, sino que más bien nos tomará en brazos, y nos llevará y nos librará más plenamente que nunca. En muchos casos el Señor da a sus siervos una tarde larga y serena. Trabajaron duro todo el día y se agotaron en el servicio de su Maestro, y por eso Él les dijo: «Reposad ahora, en espera de aquel sábado eterno que os he preparado». No temamos la vejez. Envejezcamos con gracia, ya que el Señor mismo está con nosotros en plenitud de gracia.

30 de diciembre

AMADOS HASTA LA PERFECCIÓN

«Como había amado á los suyos que estaban en el mundo, amólos hasta el fin» Juan 13:1

Este hecho es esencialmente una promesa; porque lo que nuestro Señor fue, lo es, y lo que fue para aquellos con quienes vivió en la tierra, lo será para todos sus amados mientras dure la luna.

«Como había amado»: ¡he aquí la maravilla! Que Él haya amado a los hombres siquiera es lo asombroso. ¿Qué había en sus pobres discípulos para que los amara? ¿Qué hay en mí?

Pero una vez que Él ha comenzado a amar, es propio de su naturaleza continuar haciéndolo. El amor hizo de los santos «los suyos»: ¡qué título tan escogido! Los compró con sangre y llegaron a ser su tesoro. Siendo suyos, no los perderá. Siendo sus amados, no cesará de amarlos. ¡Alma mía, Él no cesará de amarte!

El texto está bien tal como está: «hasta el fin»; aun hasta su muerte, la pasión dominante de amor a los suyos reinó en su sagrado pecho. Significa también hasta lo sumo. No podía amarlos más: se entregó a sí mismo por ellos. Algunos lo leen: hasta la perfección. En verdad prodigó sobre ellos un amor perfecto, en el que no había falla ni fallo, ni imprudencia, ni infidelidad, ni reserva.

Tal es el amor de Jesús hacia cada uno de los de su pueblo. Cantemos a nuestro Amado un cántico.

31 de diciembre

NINGÚN EXTRAÑO EN EL CIELO

«Me guiarás con tu consejo, y después me recibirás en gloria» Salmos 73:24

De día en día y de año en año mi fe cree en la sabiduría y el amor de Dios, y sé que no creeré en vano. Ninguna buena palabra suya ha fallado jamás, y estoy seguro de que ninguna caerá jamás a tierra.

Me pongo en su mano para ser guiado. No sé qué camino debería escoger: el Señor escogerá mi heredad por mí. Necesito consejo y guía; porque mis deberes son intrincados, y mi situación es complicada. Acudo al Señor, como el Sumo Sacerdote de la antigüedad recurría a su Urim y Tumim. El consejo del Dios infalible lo busco con preferencia a mi propio juicio o al consejo de amigos. ¡Glorioso Jehová, tú me guiarás!

Pronto llegará el fin: unos pocos años más, y he de partir de este mundo hacia el Padre. Mi Señor estará junto a mi lecho. Me saldrá al encuentro en la puerta del cielo: me dará la bienvenida a la tierra de gloria. No seré un extraño en el cielo: mi propio Dios y Padre me recibirá a su bienaventuranza sin fin.

GLORIA SEA A AQUEL QUE

ME GUIARÁ AQUÍ,

Y ME RECIBIRÁ EN LA VIDA VENIDERA. AMÉN.

Página 1 / 1 · 37 min restantes en el capítulo