Valientes por Dios: Libro cuatro
Mary Jones: la niña que caminó por una Biblia

Capítulo 2 · 2 min de lectura · 3 min de escucha

Mary Jones: la niña que caminó por una Biblia

Mary Jones era la hija de un tejedor pobre y creció en una casita entre las verdes colinas de Gales. Más que nada en el mundo, Mary deseaba una sola cosa: una Biblia toda suya, para leerla en su propia lengua, el galés. Pero en aquellos tiempos las Biblias eran escasas y caras, demasiado costosas para una niña pobre, y la más cercana que podía leer pertenecía a un granjero que vivía a tres kilómetros. Mary caminaba hasta su casa una y otra vez, solo para pasar sus páginas.

Así que Mary empezó a ahorrar. Criaba gallinas y vendía sus huevos; recogía leña; hacía pequeños trabajos para sus vecinos; y cada monedita que ganaba la guardaba con cuidado. Le llevó seis largos años. Era una niña pequeña cuando empezó, y ya casi una jovencita cuando por fin su tarro de monedas estuvo lo bastante lleno.

Todavía quedaba un problema: el único hombre que vendía Biblias en galés vivía en el pueblo de Bala, a cuarenta kilómetros, al otro lado de las colinas. Así que una mañana Mary se puso en camino a pie. Anduvo descalza gran parte del trayecto para no gastar los zapatos, todos aquellos kilómetros por los campos de Gales, apretando en la mano el dinero que tanto le había costado ganar. Cuando llegó a Bala y encontró al buen ministro, Thomas Charles, le pidió una Biblia.

Al principio el corazón casi se le rompió, porque todas las Biblias estaban prometidas a otras personas, hasta la última. Pero cuando el señor Charles vio cuánto había caminado la niña, cuántos años había ahorrado y cómo lloraba al pensar en volver a casa sin una Biblia, no pudo soportarlo. Le dio de todos modos una de las Biblias prometidas, y Mary hizo a pie todo el camino de vuelta, abrazando por fin la Palabra de Dios contra su corazón.

Pero la larga caminata de Mary hizo algo mucho más grande de lo que ella sabía. El señor Charles no podía olvidarla. Contó su historia a otros cristianos y les preguntó: si una niña pobre de Gales deseaba tanto una Biblia, ¿cuántos miles de personas en todo el mundo estarían deseando una también? De esa pregunta nació una gran obra: una sociedad para imprimir Biblias baratas y llevarlas a todas las tierras y a todas las lenguas de la tierra. Millones de personas han tenido una Biblia en sus manos porque una niña galesa cruzó descalza las colinas por la suya. Mary Jones le había mostrado al mundo entero lo preciosa que es la Palabra de Dios, y hasta dónde llega un corazón valiente para tenerla.

Página 1 / 1 · 2 min restantes en el capítulo
Anterior Siguiente